Si bien los plazos fijos están creciendo a un ritmo de casi 40% anual, los rendimientos continúan en terreno negativo en términos reales, es decir que siguen por debajo de los niveles de inflación (la real y también de la que publica el INDEC). Pero los inversores conservadores tienen una opción a mano más atractiva que un depósito bancario: los títulos públicos de corto plazo, letras del Banco Central que emite Martín Redrado, cédulas hipotecarias y fideicomisos financieros representan hoy opciones que, además de mayores tasas, un grado de liquidez muy superior, con lo cual es posible vender la inversión en cualquier momento.
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Aunque en el mercado mayorista la tasa para plazos fijos cayó de manera abrupta los dos primeros meses del año, desde 10% anual a 7,75%, para los minoristas no hubo mayores variaciones. Un banco de primera línea pagará como mucho 8% anual por un depósito a 30 días y puede estirarse a 9% si el plazo llega hasta los 180 días. Se trata de valores aproximados a lo que arrojaría la inflación este año, aun con los ajustes ya conocidos que sugiere el subsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Sin embargo, la caída de las cotizaciones de las últimas semanas también está generando buenas oportunidades en el mercado de bonos en pesos con cláusulas de ajuste, tanto por CER (es decir inflación minorista) como por BADLAR (tasa de interés que pagan los bancos por plazos fijos de más de un millón de pesos). Lo interesante es que no sólo estas oportunidades se presentan en los bonos de mayor duración, como el Discount en pesos (el más operado del mercado local y del exterior), sino también en títulos más cortos, que se asemejan a un plazo fijo tradicional, pero con mayor tasa y liquidez.
Las dudas del mercado por los bonos ajustables por CER surgieron tras la manipulación de datos de inflación que efectuó el INDEC, por lo menos en enero y febrero. Todo indica que esto puede ocurrir en marzo y tal vez durante todo 2007. Incluso, algunos bancos de inversión de Wall Street volvieron a mencionar en sus reportes una palabra que recuerda tiempos mucho más delicados: «haircut», que es la denominación que se utiliza entre los inversores para mencionar la quita de la deuda que hizo la Argentina en 2005 para salir del default. Según un reporte reciente del JP Morgan, esa «quita» llegó a 40% en enero y febrero, debido a que el capital de los títulos ajustables creció mucho menos por la subestimación del dato real de inflación.
Pese a este cuadro, en el mercado existen varias opciones atractivas para inversores conservadores. Estas son algunas de ellas:
Boden 2008: Vence en setiembre del año que viene y paga capital de manera semestral. Tras el pago de capital previsto para fin de mes, le quedarán sólo tres devoluciones. Esto significa que quien invierta $ 1.000 en las próximas jornadas, recibirá tres cuotas de 33,3% en setiembre de 2007, y las últimas dos en marzo y setiembre del año próximo. Presenta un rendimiento de CER más 2,7% anual, lo cual representa un rendimiento cercano a 11% anual (si el supuesto se hace con una inflación oficial de 8% para 2007). Esto implica que rinde por lo menos tres puntos más que un plazo fijo y con la posibilidad de vender el título. Antes del ajuste de los mercados, especialmente en los bonos, el BODEN 2008 rendía apenas 0,5% sobre la inflación.
Nobac a un año: Se trata de títulos que emite el Banco Central. A diferencia de los bonos del Estado nacional, estos ajustan según la evolución de la BADLAR. Para el plazo de un año rinden 0,99% por encima de esta tasa (que ayer terminó en 8,30%, pero subiría a más de 9%). Esto implica que el rendimiento se ubicaría en algo más de 10% anual en pesos, con pagos trimestrales de capital. El mismo título a tasa fija rinde 10,50% para el mismo plazo. También mejora lo que ofrecen los plazos fijos bancarios.
Bocon Pre 8: Se trata igualmente de un título corto, que vence en 2010 y desde 2006 está devolviendo mensualmente cuotas de capital. Los agentes de Bolsa recomiendan no comprarlo si se cuenta con menos de $ 30.000, ya que las comisiones que cobra la Caja de Valores por la acreditación de los fondos puede hacer perder parte de la rentabilidad. Su rendimiento también es por demás atractivo, ya que se ubica en 3% sobre el CER.
Pre 9: Está en la denominada «curva media» de los títulos en pesos. Vence en 2014 y un rendimiento muy atractivo ya que resultó uno de los más afectados por la caída de las últimassemanas. Ofrece un rendimiento de CER más 4,70%, o sea de casi 13% anual en pesos.
Bogar 2018: Este título está en la frontera entre un papel de mediano y largo plazo. Paga todos los meses una cuota de capital, pero esa amortización se acelera desde 2008. Ofrece un rendimiento superior a 5% sobre la inflación, es decir que superaría el 13%.
Cédulas hipotecarias Serie VII: Aseguran un mínimo de 9% anual. Da a elegir entre CER+1% o BADLAR+1%, la que mejor renta dé.
Claro que además de considerar el retorno en pesos, también debe tenerse en cuenta lo que ocurra con la cotización del dólar. Pero como se espera que la divisa permanezca en valores muy cercanos a los actuales, al menos hasta fin de 2007, el rendimiento en moneda local también puede expresarse en dólares. Aun considerando que el dólar aumente entre 2% y 3%, la rentabilidad en moneda dura continúa siendo más que atractiva para quienes buscan poco riesgo, pero consiguiendo mayores niveles de rentabilidad.
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