Para el campo dos días y se suspende venta de carne y granos. No afecta al público

Economía

La suba de retenciones a la exportación de soja y girasol hizo que el campo convocara a un paro nacional para hoy y mañana. La medida de fuerza tiene el respaldo de las cuatro principales entidades rurales -Sociedad Rural, CRA, Coninagro y FAA-e incluirá protestas en todo el país y el freno a la comercialización de los productos agropecuarios. La última vez que se conjugaron estas cuatro entidades fue en 1993, el recordado «camionetazo», contra Carlos Menem.

Se trata de la primera protesta masiva que realizan los ruralistas al gobierno de Cristina de Kirchner y se espera que la medida de no comerciar o movilizar carne ni granos -especialmente si se extiende más allá de mañana-lleve al desabastecimiento, nada menos que en tiempos de fuerte presión inflacionaria. Se aclaró, igualmente, que se respetarán los remates de ganado ya programados.

«Las medidas no van contra la sociedad sino para cambiar la política agropecuaria», señalaron las entidades productoras, que se declararon en asamblea permanente y denuncian una intención exclusivamente «recaudatoria» en la suba de retenciones. Además, hicieron extensivo el llamado a los gobernadores, «para que salgan a defender las producciones de sus provincias», según indicó Mario Llambías, titular de CRA, que realizó el anuncio junto a sus pares de la SRA, Luciano Miguens; de FAA, Eduardo Buzzi y de Coninagro, Fernando Gioino.

El último paro del campo había sido en mayo de 2007 y se extendió por 12 días, luego de que CRA y CARBAP rechazaran un acuerdo para contener el precio de la carne que sí firmó el resto de las agrupaciones rurales.

Las entidades volverán a reunirse mañana y podrían definir una continuidad del paro, en medio de una total falta de diálogo con la Casa Rosada. «El que tiene que dar señales es el gobierno. Creemos que se están aplicando políticas equivocadas», señaló Llambías. Para comenzar a destrabar el conflicto, los ruralistas pretenden que la Nación revea el alza de las retenciones y que inicie la discusión para apoyar la producción de ganado.

En ambos casos la distancia es muy grande. En el tema carne, a instancias del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el viernes pasado se firmó un acuerdo con frigoríficos para vender trece cortes populares, sin tener en cuenta el eslabón de la producción. La cuestión retenciones es más áspera aún. El nuevo esquema «móvil» que se aplicará por cuatro años elevó la imposición sobre la soja alrededor de 45%, y 40% para el girasol. Las bajas para maíz y trigo son muy leves, inferiores a 1%.

El gobierno indicó que las arcas oficiales recibirán este año u$s 1.200 millones extra, pero los productores sostienen que lo que pagarán es exactamente el doble.

  • Intento frustrado

    Minutos antes de que los ruralistas anunciaran sus medidas de fuerza, el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, dio a conocer medidas complementarias a las anunciadas el martes, en una suerte de frustrado intento de desactivar el malestar del agro. Desde el Ministerio de Economía, junto al secretario de Política Económica, Gastón Rossi, informó que a partir de hoy se reabrirán los mercados para exportación de cereales -algo que era esperable, ya que el cierre fue para frenar operaciones en la antesala de la suba de retenciones-en tanto que dio a conocer los derechos de exportación que se cobrarán sobre los derivados de la soja: el aceite tendrá un diferencialmenor de 4% sobre el del poroto, en tanto que harina y pellet tendrán una carga 10% menor. A su vez, se informó que se aplicará una alícuota fija de 20% a las exportaciones de biodiésel.

    En el breve anuncio, De Urquiza señaló que las entidades agropecuarias tienen « libertad» para decidir medidas de fuerza, pero ratificó que el gobierno «seguirá adelante con sus políticas»; en tanto que Rossi afirmó que la política de retenciones «ha sido exitosa» para contener los precios internos.

    El mercado local ya acusó recibo: la soja cayó 4,37% ayer en la Bolsa de Buenos Aires, para cerrar a $ 985 por tonelada. El girasol bajó 3,49%, con cierre a $ 415 por tonelada, en tanto que la posición marzo descendió 11,9%, culminando la rueda en $ 370 por tonelada. El malestar contra las políticas agropecuarias del gobierno ya dio lugar a otras protestas. Ayer fueron los integrantes del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Carne que se manifestaron, en este caso contra el acuerdo de precios que el gobierno firmó con los frigoríficos la semana pasada y que, aseguran, «no se está cumpliendo» (ver aparte). Realizaron un piquete en el Mercado de Hacienda de Liniers y convocaron a un « boicot» a la compra del producto si es que continúa subiendo en los mostradores -algo que seguiría ocurriendo-. La medida realizada por la mañana frente a las puertas del mercado concentrador estuvo liderada por Silvio Etchehun, titular del sindicato de la carne; Pedro Apaolaza, presidente de CARBAP y el piquetero Raúl Castells.
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