El banco de inversión JP Morgan vaticinó que la inflación en la Argentina en 2006 estará en el orden de 10%, por lo cual recomendó a sus inversores posicionarse en bonos en pesos que ajustan por el CER. Según la entidad, la mejor elección son los títulos emitidos a mediano plazo, como los BODEN 2014 y los PRO12, en vez de hacerlo en los bonos muy cortos (BODEN 2008) o los demasiado largos (Par y Discount en moneda local). «Luego del reciente rally alcista, el valor que se puede obtener en los títulos argentinos está relacionado con la apreciación real que tendría la moneda en los próximos años», aseguró el trabajo. Como se espera que la suba de la inflación supere ampliamente a la evolución del dólar, los inversores buscan posicionarse en títulos que indexen el capital de acuerdo a la inflación en vez de optar por títulos en dólares, que ofrecen una renta más acotada.
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De acuerdo con la evaluación que realiza el JP Morgan, el peso se encuentra 22% subvaluado. Con la política de intervención a través del Banco Central y la Tesorería, el gobierno evita que el dólar caiga y, por ende, impide que el peso se fortalezca (es decir se revalúe). Por lo tanto, el peso subvaluado es un factor que empuja al alza de precios por encima de la evolución del dólar que permanece estancado en niveles cercanos a $ 2,88/ 2,90. «La subvaluación de la moneda local será lentamente erosionada por la inflación.»
En cambio, la entidad cree que el real brasileño se encuentra 15% sobrevaluado en el actual nivel de 2,35 por dólar, por lo que habría que esperar algún incremento en la moneda norteamericana en los próximos meses.
El Morgan advierte a los inversores respecto de los controles al ingreso de capitales que impuso el gobierno argentino y la posibilidad de que los incremente en el futuro cercano. No obstante, señala que dicho encaje puede eludirse ya que los títulos en pesos que ajustan por el CER pueden entregarse en el exterior y negociados en dólares.
Algo más sorprendente, es que también pone el ojo en una «posible manipulación» en el índice CER. Si bien la considera una alternativa «remota», no descarta que se altere la forma de medir el índice para satisfacer intereses políticos.
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