16 de noviembre 2005 - 00:00

Para Lavagna, desafiliarse del Fondo es última opción

Guillermo Nielsen
Guillermo Nielsen
El equipo económico le pidió al FMI que tenga «mente abierta» para negociar un futuro acuerdo. Así se lo expresó a este diario el representante argentino en el organismo, Héctor Torres, que reconoció que por ahora no se produjo ningún avance en las conversaciones.

«Nuestra opción primera, segunda y tercera es sentarnos a negociar. Sólo después, tendríamos que explorar otras alternativas, como la desafiliación, pero no es algo que estemos previendo por ahora»,
explicó el funcionario desde Washington. Esta posibilidad de salir de la órbita del Fondo permitiría refinanciar con mayor comodidad los u$s 10.000 millones que la Argentina le deberá al organismo entre 2006 y 2008. Claro que semejante decisión puede generar un fuerte impacto negativo entre los inversores extranjeros.

Es lógico, el FMI es como un auditor de toda inversión extranjera en cualquier país. Sin esa auditoría, nadie creería en las cuentas nacionales de una nación porque podrían ser adulteradas a voluntad.

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, había solicitado que el Fondo no insistiera con las ideas volcadas por el staff técnico en su informe de julio pasado, cuando, entre otras cuestiones, pidió que se permita bajar el dólar para contener las presiones inflacionarias. Tampoco se mostró de acuerdo con la postura del organismo de apoyar un incremento de las tasas de interés con el mismo objetivo.

La estrategia de Economía, mientras tanto, es imitar lo que están realizando otros países emergentes: acumular reservas para protegerse ante posibles shocks externos,sin necesidad de recurrir a préstamosde emergencia del Fondo como sucedía en el pasado. Esta es la postura de Brasil (no renovó el acuerdo con el Fondo que venció en marzo), Rusia, China, la India y prácticamente todo el sudeste asiático.

• Acumulación de vencimientos

Claro que el problema que se presenta en el caso argentino es la acumulación de vencimientos de capital e intereses. El problema sobrevendría sobre todo en 2007, cuando vencen casi u$s 4.500 millones. Para 2006 la situación no es tan grave: vencen sólo u$s 1.600 millones de pago obligatorio, y hay más de u$s 3.000 millones que pueden postergarse por un año debido a que están en la categoría de «expectativa».

El primer pago en esa situación de 2006 cae el 29 de mayo y es de sólo u$s 40 millones. Alrededor de esa fecha, las autoridades económicas esperan contar con el visto bueno del organismo para conseguir la refinanciación.

Para lo que resta de 2005, habrá que enfrentar vencimientos por u$s 600 millones con el Fondo.
Si se tiene en cuenta que, además, el gobierno deberá recomprar deuda por u$s 300 millones, según lo comprometido al reestructurar los bonos en default, está claro que aún no se cerraron las necesidades financieras del año. Por eso, la Secretaría de Finanzas, a cargo de Guillermo Nielsen, está explorando la posibilidad de realizar una emisión de bonos en el exterior ( sería la primera tras la reestructuración). En cuanto a la posibilidad de desafiliación si no se llega a un acuerdo, éstas serían las principales derivaciones:

• El artículo 26 de la Carta Orgánica del FMI define el mecanismo por el cual un país puede salirse de la órbita de la institución.

• Una vez que la nación en cuestión anuncia tal determinación, existe un margen de seis meses para negociar con el Fondo la manera en que serán canceladas las deudas.

• Si no se llega a un entendimiento, el esquema automático es la cancelación en cinco años, a razón de 10% por semestre.

• En caso de avanzarse en este plan, la Argentina debería cancelar alrededor de u$s 1.000 millones cada seis meses hasta 2011.

• Se trata de un mejor cronograma que el actual, que concentra prácticamente la totalidad de los vencimientos hasta 2008.

• Pero las posibles ventajas financieras de una decisión semejante quedarían probablemente opacadas ante los inconvenientes que tal decisión traería con otros organismos multilaterales (especialmente el Banco Mundial) y por la lectura negativa que generaría en el mundo inversor.

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