Para Lavagna, desafiliarse del Fondo es última opción
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Guillermo Nielsen
«Nuestra opción primera, segunda y tercera es sentarnos a negociar. Sólo después, tendríamos que explorar otras alternativas, como la desafiliación, pero no es algo que estemos previendo por ahora», explicó el funcionario desde Washington. Esta posibilidad de salir de la órbita del Fondo permitiría refinanciar con mayor comodidad los u$s 10.000 millones que la Argentina le deberá al organismo entre 2006 y 2008. Claro que semejante decisión puede generar un fuerte impacto negativo entre los inversores extranjeros.
El primer pago en esa situación de 2006 cae el 29 de mayo y es de sólo u$s 40 millones. Alrededor de esa fecha, las autoridades económicas esperan contar con el visto bueno del organismo para conseguir la refinanciación.
Para lo que resta de 2005, habrá que enfrentar vencimientos por u$s 600 millones con el Fondo. Si se tiene en cuenta que, además, el gobierno deberá recomprar deuda por u$s 300 millones, según lo comprometido al reestructurar los bonos en default, está claro que aún no se cerraron las necesidades financieras del año. Por eso, la Secretaría de Finanzas, a cargo de Guillermo Nielsen, está explorando la posibilidad de realizar una emisión de bonos en el exterior ( sería la primera tras la reestructuración). En cuanto a la posibilidad de desafiliación si no se llega a un acuerdo, éstas serían las principales derivaciones:
• El artículo 26 de la Carta Orgánica del FMI define el mecanismo por el cual un país puede salirse de la órbita de la institución.
• Una vez que la nación en cuestión anuncia tal determinación, existe un margen de seis meses para negociar con el Fondo la manera en que serán canceladas las deudas.
• Si no se llega a un entendimiento, el esquema automático es la cancelación en cinco años, a razón de 10% por semestre.
• En caso de avanzarse en este plan, la Argentina debería cancelar alrededor de u$s 1.000 millones cada seis meses hasta 2011.
• Se trata de un mejor cronograma que el actual, que concentra prácticamente la totalidad de los vencimientos hasta 2008.
• Pero las posibles ventajas financieras de una decisión semejante quedarían probablemente opacadas ante los inconvenientes que tal decisión traería con otros organismos multilaterales (especialmente el Banco Mundial) y por la lectura negativa que generaría en el mundo inversor.



