12 de diciembre 2001 - 00:00

Para los bancos será difícil limitar la apertura de cajas

La intención de limitar a una por persona el número de cajas de ahorro que pueden abrirse respecto de las que se tenían al 3 de diciembre no sería tan sencilla: según banqueros consultados por este diario, habría que instrumentar un costoso y complejo sistema informático capaz de «cruzar» datos de cerca de 15 millones de cuentas activas.

A pesar de la voluntad del Banco Central por impedir que el público eluda la restricción de retirar más de $ 1.000 mensuales de los bancos a través de la apertura de más cuentas (el límite rige por persona y por entidad), el mecanismo para concretar esta intención requerirá que todos los bancos entreguen listados con la identidad de sus clientes, lo que podría estar violando el secreto bancario.

La operación técnica, en realidad, no sería tan compleja: cada banco remitirá al organismo que se designe un listado con todos sus clientes, ordenado por número de documento. Cuando el organismo (se dice que sería el Central, pero también se hablaba de las administradoras de medios de pago o las redes de cajeros automáticos) tenga en su poder el listado completo, «tachará» -también de acuerdo a algún criterio que deberá determinarse-las abiertas en exceso.

Sin embargo, desde los bancos se apresuran a aclarar que la tarea no podrá ser realizada por ellos, sino por algún ente que tenga acceso para acceder a la información de las cajas de ahorro en todo el país, y que pueda centralizar la información.

Pero esto sería apenas el primer paso: la actualización deberá realizarse en forma periódica, seguramente semanal, porque la primera base de datos que proporcionen las entidades será apenas la «foto» a la fecha en que se produzca este hecho; pero como la gente continuará abriendo cuentas -a un ritmo mucho menor que al de esta semana, es cierto-habrá que seguir cotejando el número de cajas de ahorro contra documento de identidad para evitar que se repita la contravención.

«¿Me pregunta si es posible? Sí, lo es. ¿Si es deseable? No; ninguna de las medidas tomadas desde el 3 de diciembre lo son, pero muchas de ellas son las posibles. ¿Es bueno que los ciudadanos queden bajo un control imaginable en un estado policial respecto de cuántas cuentas pueden abrir? Desde ya, la respuesta es no»,
decía anoche un banquero consultado por este diario. «Técnicamente no parece demasiado complicado esto de hacer listados para incluirlos en una base de datos. Después de todo, desde el 3 de diciembre hasta ahora deben haberse abierto en todo el sistema cerca de un millón de cuentas. Banelco y Link, sin ir más lejos, procesan dos millones de transacciones diarias...»

En otras palabras: la tecnología no sería un problema, pero sí lo serían cuestiones como la privacidad y la capacidad del Central de disponer de la capacidad técnica necesaria para los procesamientos necesarios.

«Pero además se trata de una situación de una injusticia enorme: el cliente que tuvo la suerte de tener tres cuentas abiertas antes de esa fecha puede disponer de $ 4.000 mensuales, contra los 1.000 pesos del que no estaba bancarizado...»
, se quejaba el mismo banquero.

Tampoco se conoce cuáles serán las posibles sanciones que incluiría la norma del Central a ser sancionada
entre hoy y mañana, pero no se espera que vayan más allá del cierre de las cuentas y la restricción para retirar fondos hasta los $ 1.000 mensuales por cuenta.

De todos modos, la noticia de la limitación ya tuvo un efecto casi inmediato:
el flujo de personas que concurrió ayer a las sucursales bancarias a abrir cuentas se redujo en forma considerable, según varias entidades consul-tadas.

Pero dado el crecimiento de las operaciones que se hacen en bancos, las sucursales siguieron desbordando de público y fue posible ver largas colas a las puertas de muchas de ellas, lo mismo que en cajeros automáticos.

• Regularización

Un hecho positivo es que se regularizó la entrega de dó-lares a las entidades, luego de que la Aduana permitiera el ingreso de un envío aéreo de billetes que estaba retenido desde la semana pasada. El trámite había sido interrumpido hasta tanto las entidades «importadoras» de dólares demostraran que habían abonado en el exterior la compra.

Justamente el negocio de las remesas al exterior en pago de mercaderías o por «ayuda familiar» es uno de los que más complicaciones les está trayendo a las entidades. Según fuentes bancarias, el hecho de que el Central haya delegado en los bancos la fiscalización de la documentación necesaria para proceder a estas transferencias es un «dolor en el cuello» para los banqueros: «Nadie quiere salir 'escrachado' en una cámara oculta autorizando una remesa al exterior sin haber cumplido con todos los requisitos, pero por otra parte el Central no define taxativamente cuáles son esos requisitos, y entonces están casi todos los pagos al exterior parados», dijo un alto funcionario de una entidad de primera línea. «Fíjese que no está definido clara-mente ni siquiera qué es 'ayuda familiar'; por ejemplo, las empleadas domésticas que trabajan en el país y tienen hijos en el exterior hoy tienen impedido mandarles dinero. Es todo muy complicado: cuando se trata de controlarlo todo siempre hay un resquicio que queda sin cubrir».

El mismo funcionario aseguró que el temido «goteo» (la fuga «hormiga» de fondos del sistema financiero a través de las «miniextracciones» de $ 250 semanales) no estaba tomando dimensiones preocupantes. «Es más: algunos bancos ganaron en la prime-ra semana, por efecto de que las empresas depositaron los sueldos de sus plantillas; pero en general, no creo que se llegue a las proyecciones más pesimistas ni mucho menos». Esas proyecciones hablaban de un retiro cercano a los 2.000 millones de pesos mensuales.

• Defensa

Tampoco están funcionando con la velocidad que desearían los usuarios del sistema financiero las transferencias entre cuentas y los banqueros se defienden con un argumento ya publicado reiteradamente en este diario: «Se trata de operaciones absolutamente inhabituales hasta la semana pasada, para las que no había ni personal ni tecnología. Ahora, en muchos bancos y sucursales, se cierra el día, se hace el clearing con COELSA, y quedan sin procesar decenas de transferencias», dice otro alto gerente bancario. «Es cierto que estas operaciones tardan 48 horas, pero se cuentan a partir de que son procesadas, y entre la opera-ción y el procesamiento puede pasar un día más».

Fuentes del Central admitieron la razón de las demoras, por lo cual Amalia Martínez -directora del BCRA-presidirá el viernes una reunión del CIMPRA -que reúne a bancos y medios de pago-para tratar la posibilidad de prolongar el horario de compensación a fin de poder procesar todas las operaciones.

¿Qué pasará con los pagos de cuentas hechos a tiempo pero no acreditados antes del vencimiento por esta causa? La alternativa más probable es que
se considere como fecha de pago efectiva la de la transferencia, y no se cobra-ría mora.

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