Fue el pronostico que hizo la mayoría de los analistas. Y aunque es probable un acuerdo en los próximos días, esto muestra un cierto fracaso momentáneo que además cambia la credibilidad de los posibles inversores. El gobierno pensaba que iba a cerrar el acuerdo y lo que pasó es un problema de dejar las cosas para último momento. No habrá consecuencias en lo inmediato pero sí un daño continuo que hace que los argentinos tengan u$s 120.000 millones en el exterior y que no entren inversiones. Es una mancha más en la credibilidad del país. El mensaje final es que no hay acuerdo con el FMI y por lo tanto no habrá aval. Puede haber quita de la deuda, pero sin aval no se gana mucho.
Es una decisión equivocada porque como conviene a los intereses de la Argentina llegar a un acuerdo de buena calidad con el FMI, es más conveniente pagar y seguir luego las negociaciones. Aunque no pagar no tiene consecuencias formales instantáneas, tiene un impacto negativo muy fuerte sobre los mercados internacionales y sobre cualquier desembolso futuro que hubieran podido hacer el FMI o el Banco Mundial. Quizá pueda haber alguna excepción ligada al gasto social urgente. El escenario siguiente depende mucho de si esta situación de no pago se prolonga o desaparece rápidamente. Eso está vinculado a si se llega rápido a un acuerdo o si el gobierno reflexiona y paga. Pagar y perder reservas no es peligroso. En 2002 la Argentina increíblemente en medio una tremenda crisis pagó u$s 4.000 millones de deuda. Esos u$s 4.000 millones hubiera sido mejor pagarlos a acreedores privados y acelerar las negociaciones.
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