Mientras oficialmente Brasil aseguraba ayer que no habría problemas con la Argentina y que en las negociaciones del sábado los dos países llegarían a un acuerdo por los sectores de bienes de capital en conflicto, extraoficialmente comenzó ayer a jugar una de las cartas que más molestan a la Argentina. El presidente Fernando Henrique Cardoso anunció en Brasilia que antes de fin de año pedirá formalmente que Venezuela ingrese al Mercosur como socio pleno.
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El presidente brasileño formalizó el llamado en una cumbre bilateral con el jefe de Estado venezolano, Hugo Chávez, resuelta en sólo 4 días y con la firme intención de «molestar indirectamente» a la Argentina, según la definición de un alto negociador histórico del Palacio San Martín. A cambio, y también en contra de los intereses de la Argentina, Chávez le ofreció a Cardoso un sólido respaldo a la posición brasileña de mantener el año 2005 como fecha para la conclusión de las negociaciones para la conformación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). El presidente venezolano dijo que no concuerda «con anticipar las fechas de inauguración de la zona de libre comercio continental para el año 2003» y aseguró además que participará activamente en la próxima cumbre presidencial del Mercosur del 21 de junio próximo en Asunción del Paraguay, a la que también viajarán los jefes de Estado de la Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y Bolivia.
Para la Argentina la posibilidad de que Venezuela se integre al bloque no es un problema terminal, pero sí les suma dificultades a ciertas exportaciones puntuales hacia Brasil. Concretamente, la posibilidad de que exista un esquema de arancel cero para los envíos venezolanos de petróleo, petroquímica, siderurgia, autopartes, ciertos alimentos con valor agregado y arroz le crearía un nuevo competidor a la Argentina. Hay otra amenaza de conflicto comercial con esta integración. En el caso de que en el futuro el Mercosur no logre formar una unión aduanera y que Venezuela continúe integrando el Pacto Andino junto con Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia, le abriría a Brasil todos estos mercados a partir de un simple tratado de libre comercio.
Mientras tanto, mañana llegará a Buenos Aires la delegación brasileña que comenzará a negociar el sábado con Domingo Cavallo y el secretario de Industria, Carlos Sánchez, los listados de bienes de capital que se incluirán en la posibilidad de importarlos sin pagar aranceles. En concreto, a Brasil le preocupa que los celulares y el hardware (computadoras personales e impresoras) queden fuera de esta posibilidad.
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