En las próximas horas, el Ministerio de Economía anunciará una nueva colocación de un bono, pero manteniendo el estilo 2007 de financiamiento: se lo aplicará a un organismo estatal. En esta oportunidad le vuelve a tocar a la ANSeS, la que deberá invertir u$s 1.000 millones en Discount en dólares con vencimiento final en 2033. Días atrás se utilizó este mecanismo, pero el «inversor» fue Lotería Nacional.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La situación no es más que consecuencia del cierre de los mercados de crédito para la Argentina. La crisis de hipotecas en Estados Unidos, pero no menos importante, el malestar generado por la manipulación del INDEC, provocaron el cierre de las puertas para la Argentina en el mercado de capitales. ¿Afecta el enfrentamiento oral del gobierno con Estados Unidos? No por ahora, a la luz de cotizaciones.
Lo que está claro es que el gobierno, no por deseo sino por obligación, debe utilizar la filosofía de Aldo Ferrer de «vivir con lo nuestro» pero aplicado a lo financiero. A diferencia de sus postulados económicos, esta nueva « versión Ferrer» es más sana y obliga a una férrea disciplina fiscal para seguir haciendo frente a vencimientos de la deuda. En 2008 no habría inconvenientes para pagar a tenedores de bonos, pero en 2009 se necesitaría llevar el superávit primario a 4,5% del PBI. Ni López Murphy se lo imaginaría.
Pero todo es porque no hay alternativas. Para acercarse al mercado de capitales, el primer paso era una rápida solución a la deuda en default con el Club de París. Tras la visita de Strauss-Kahn y el cruce con el gobierno norteamericano, en 2008 no se verían avances. Las posiciones están más alejadas que nunca: los países acreedores no cederán en que el entendimiento eluda el visto bueno del FMI. Del otro lado, el gobierno no cederá en su rechazo a esa condición. Los delegados del Club de París no le otorgan urgencia al caso argentino y sólo efectúan reuniones mensuales. El paso siguiente para acercarse al mercado era ofrecer una reapertura del canje a los bonistas, que hoy quedó más lejos que nunca.
Trascendió en ese sentido que la intención del nuevo equipo de Finanzas de Martín Lousteau será la de intentar desarrollar el mercado de capitales local, apuntando obviamente a las AFJP. Precisamente quien volvería a ser superintendente de las AFJP sería Carlos Weitz, hombre de confianza de Lousteau ( antes de Roque Fernández y Miguel Kiguel como representante Financiero en Washington, con Machinea y Daniel Marx pasó por la CNV; con Lavagna y Guillermo Nielsen debutó en la superintendencia de AFJP). También el plan sobre el INDEC sería gradual: mes a mes se quiere eliminar la brecha entre lo real y lo informado por el organismo. Pero no sólo lentamente mejorando la metodología sino haciendo converger la inflación real a 14% o menos. Es la intención.
Dejá tu comentario