"Pareciera que ganar dinero en la Argentina es injusto"

Economía

Santander - «Da la impresión de que ganar dinero es injusto.» Francisco Luzón nunca se desprende de su sonrisa: la mantiene ahí, en suspenso o al acecho, hasta cuando se pone serio. Es su escudo: el caso argentino, que exploró durante una hora, parece poner en jaque el optimismo que trasmite el Grupo Santander sobre América latina.

Luzón es el vicepresidente ejecutivo de la división América de ese conglomerado que controla el ex Banco Río -que acaba de readaptar su nombre a Santander Río, en la política de la compañía de unificar marca a nivel global-.

«Yo no sé qué piensan las autoridades argentinas sobre la rentabilidad. ¿Nos van a meter la mano en el bolsillo cuando ganemos 20%?», pregunta. Examina, además, el tipo de cambio, pide reglas para la inversión y sugiere un pacto público-privado para «recuperar la confianza» en el sistema financiero.

En un salón del segundo piso del imponente Hotel Real, desde el que se distingue el Mar Cantábrico, Luzón se zambulló en la situación del sistema financiero argentino. Una y otra vez, a lo largo de la charla, martillará con una frase: «Es hora de salir de la emergencia para iniciar el proceso de normalización».

  • Definiciones

    Estas fueron las definiciones más importantes del ejecutivo del Grupo Santander:

  • Normalidad. La Argentina es un país con una potencia política, económica y social que hoy no está presente ni en la esfera internacional ni en Iberoamérica. Llegó el momento de que superada la época de emergencia, entremos en un proceso de normalidad.

  • Sistema financiero. Me gustaría oír una definición clara de las autoridades sobre el papel del sistema financiero en la economía. Nunca he oído a las autoridades decir que tener un sistema financiero sólido, solvente, eficiente y rentable es algo fundamental para un país. Y me gustaría oírlo porque significaría que las autoridades le dan al sistema el mismo papel que tiene en Brasil, en México, en Chile o en España. Se lo he pedido al Presidente. Me gustaría oírlo como dice Lula, en público: «Qué bueno que los bancos ganen dinero».

  • Ganancias. El sistema financiero gana dinero. ¿Les parece mucho a las autoridades? Yo sé lo que piensan las autoridades brasileñas, mexicanas, chilenas y colombianas. Me gustaría saber qué piensan las argentinas. ¿Una rentabilidad de 20% de recursos propios es una buena rentabilidad para el sistema? ¿Nos van a meter la mano en el bolsillo cuando ganemos 20%? Saber eso es importante.

  • Modelo. El banco en la Argentina podría ir en quinta y sin el freno de mano echado, pero ahora conducimos en cuarta y con el freno de mano puesto porque no sabemos el modelo al que quiere ir el país. Podríamos haber hecho un proceso de expansión mucho más amplio que el que hicimos, pero sólo se puede hacer si existen las garantías de que las autoridades entienden que el sistema financiero tiene que ser sólido, eficiente y rentable.

  • Reglas. El banco está dispuesto a invertir (en la Argentina). Pero las reglas de juego tienen que estar claras: uno tiene que saber que si son concesiones o propiedad, no se va a cambiar. Si no va a ser muy difícil. Si mañana tengo que invertir 500 millones de dólares en México, lo invierto; si me dicen eso en la Argentina, lo hago, pero antes quiero tener claro cuáles son las reglas de juego.

  • Empresas. No veo ninguna empresa argentina, excepto dos, con planes de expansión en América latina. En Chile hay 50 empresas, en Brasil 150 empresas, en México 50 empresas. En ese sentido, la Argentina tiene que recuperar su espacio. Lo bueno sería estar viendo hoy a 20 empresas del país con planes de expansión.

  • Tipo de cambio. El esquema de un cambio prácticamente fijo fue para una situación de emergencia. ¿El modelo económico de la normalidad es igual al de la emergencia? Yo creo que no con el nuevo entorno, las autoridades quizá tengan que revisar el modelo. Y si deciden seguir con un tipo de cambio fijo, que lo expliciten. Tengo claro que, respecto al mundo y al vecindario, son modelos atípicos o anormales.

  • Pacto público-privado. ¿Cuánto dinero hay todavía en los colchones? Se ha recuperado la confianza? Creo que no. Eso hay que recuperarlo con una labor de los poderes públicos y de la banca, una especie de gran pacto público-privado porque si el ahorrista tiene dudas sobre si las autoridades no cambiarán las reglas, nunca va a recuperar la confianza.
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