23 de noviembre 2000 - 00:00

Pasando la gorra, simulacro fallido

El sentido práctico aconseja que, para fechas como la de ayer, lo mejor que puede hacer la Bolsa es quedar cerrada. Las apariencias siempre obligan a otra cosa, por aquello de que «no puede parecer que nos plegamos a un paro». Resultado: pérdida para todos y una postal de tristeza, arrojando resultados que da vergüenza mostrar. Ayer, el simulacro de rueda y el intento de «pasar la gorra», esperando que cayera alguna orden en ella, fue tan fracasado que -antes de las 15- los escasos asistentes se fueron borrando, ante la imposibilidad de mantener la farsa de un mercado sin hacer mercado. Consecuencia global del día: pérdidas materiales, espirituales, y una señal lastimosa que se podría evitar, como cuando se utiliza el argumento de que los bancos no funcionan.

El fondo del pozo

Claro, los que no tenían idea de la situación del sistema suponían alguna actividad mermada, pero decorosa. Si se estaba en siete millones un día antes, arreglarse con dos o tres. No, la caja bursátil llegó a contar algo más de 600.000 pesos para la rueda completa, con apertura en solamente 13 papeles. Al menos, cerrada, quedaba la hipótesis de máxima en pie. Al salir a escena fue una rotunda «adhesión al paro», que no pudo disimular la salida de circuito de Wall Street. Una rueda que demolió todos los mínimos imaginables; por eso fue histórica.

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