Nuevamente, una medida de Brasil complica las exportaciones de la Argentina. Luiz Inácio Lula Da Silva firmó un decreto, que ya está en vigencia, que exige el etiquetado de alimentos que contengan ingredientes modificados mediante ingeniería genética, vulgarmente llamados transgénicos. Esta medida encarece la producción de alimentos de los países proveedores y frenará las importaciones de Brasil hasta que las industrias se pongan a tono. Cálculos privados dan cuenta de que ventas argentinas por u$s 600 millones estarían en peligro con esta norma, que puede generar un nuevo enfrentamiento en el Mercosur. La decisión de Lula tomó por sorpresa al gobierno argentino, que recién hoy presentará una queja formal a través de la Cancillería. La Argentina es uno de los países líderes en producción de soja y maíz transgénico, y sería la principal perjudicada. El país aún no decidió si conviene el etiquetado especial de transgénicos. En tanto, Brasil apresura una acción que perjudica más a los productores argentinos, ya golpeados en el nordeste por las inundaciones, donde se estiman pérdidas por u$s 150 millones en agricultura y ganadería.
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