Está claro que mantener el tipo de cambio alto no es garantía de competitividad para el país. Sí asegura salarios bajos en la economía, lo que se refleja en cuanto ranking aparece de ingresos de argentinos. Varios datos para tener en cuenta surgen del comercio con Brasil. Se está acentuando el patrón que rige la relación con el socio del Mercosur, que coloca más productos industriales, y la Argentina, en cambio, se concentra en vender combustibles y cereales.
Todo esto, a pesar de que el tipo de cambio es 45% más favorable a los exportadores locales. Con aumentos salariales generalizados que muchas empresas no pueden convalidar, presión impositiva récord e incrementos de costos, la competitividad se diluye. Lo riesgoso es que ya hay reclamos de algunos sectores que apuntan a que el dólar a $ 3,11 como cerró el viernes está retrasado.
Con inflación minorista este año menor que 10% ( obviamente, sin contabilizar retrasos de precios en tarifas ni en productos bajo acuerdo), la tentación de incrementar el valor del dólar se acrecienta, pero no haría más que trasladarse inmediatamente a los precios.
El comercio con Brasil arrojó un déficit en agosto de u$s 424
millones, y en lo que va de 2006 se acumulan ya u$s 2.604
millones. Han crecido mucho las importaciones de productos
manufacturados como autos, celulares, camiones, autopartes,
maquinarias viales, tubos y laminados de acero.
El déficit comercial con Brasil alcanzó un récord en agosto de u$s 424 millones. Creció 9,8% respecto de un año atrás y en lo que va de 2006 suma u$s 2.604 millones (13,4% mayor que en 2005). Se observa, además, un creciente aumento de las importaciones de bienes manufacturados por parte de la Argentina. De esta manera se interrumpe una mejora registrada en los tres meses precedentes que dio lugar a proyectar que el desbalance con el principal socio comercial podría tender a reducirse.
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En agosto, las exportacionesbrasileñas fueron u$s 1.130 millones (+20,2% anual) mientras que las argentinas sumaron u$s 706 millones (+27,4%). Los datos de la Secretaria de Comercio Exterior de Brasil muestran por un lado que la Argentina sigue siendo el segundo mayor destino de las ventas externas brasileñas detrás de Estados Unidos y muy por encima de China. En cambio, a la hora de analizar los países proveedores la Argentina ha sido desplazada al tercer lugar precisamentepor China. Al observar la composición del comercio en agosto el complejo automotor continúa liderando las transacciones entre ambos países.
Cabe destacar, además, que los principales productos exportados por Brasil han sido bienes manufacturados: automóviles, aparatos transmisores y receptores, autopartes, motores para vehículos, gasolina, calzados, aceites combustibles, vehículos de carga, laminados de acero, polímeros plásticos y máquinas para terraplenes.
Mientras que la Argentina concentra el incremento de sus ventas a Brasil, en tres rubros: automotores, combustibles y cereales.
A pesar de la ventaja cambiaria a favor del peso frente al real (hoy es 45%) «no se vislumbra una reversión del escenario (de déficit) a menos en el corto plazo», sostienen los economistas Ricardo Carciofi y Romina Gayá en un estudio del BID-INTAL.
Factores
«Esto se debe tanto a factores macroeconómicos -nivel y composición de la demanda argentina, oferta brasileña y nivel del tipo de cambio real bilateral- como a numerosas cuestiones sectoriales que impulsan un crecimiento de las importaciones a tasas elevadas, mientras las exportaciones obedecen a ritmo más lentos», explica el trabajo.
En relación con el Mecanismo de Adaptación Competitiva (MAC) -acordado por ambos países para tratar la problemática de algunas industrias- consideran que «es altamente improbable que este instrumento sea capaz de dar respuesta a una situación que comprende a ambos rubros del comercio y a una diversa gama de productos».
El estudio llama la atención en el cambio de la ecuación tradicional que caracterizó el intercambio comercial entre la Argentina y Brasil en los '90. «Apuntando a un escenario de mediano plazo, cabría pronosticar la creciente pérdida de importancia en las compras brasileñas de combustibles y el superávit estructural a favor de Brasil en el comercio automotor», afirman los economistas.
Por ello advierten que si bien esto no es una señal de alerta adicional, es claro que la esencia pasa por preservar ventajas perceptibles para cada socio del Mercosur: «Así el potencial que ofrece el mercado brasileño requiere de inversiones y estrategias productivas de más largo aliento que las existentes».
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