El petróleo quebró otro récord al cerrar a 52,02 dólares el barril en el New York Mercantile Exchange (NYMEx), porque los operadores apostaron a una casi segura caída de las reservas de combustible de Estados Unidos. El pronóstico se cumplió horas después, cuando cerró el mercado. Las cifras del Departamento de Energía fueron negativas. El WTI, el petróleo liviano de referencia en Estados Unidos, subió 1,20%, aunque en su máximo del día tocó 52,15 dólares, para luego perder 13 centavos.
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Este es el valor máximo desde que en 1983 se creó el mercado de futuros para poder controlar la volatilidad del crudo. En un año, el petróleo subió 71% y en menos de un mes aumentó 10 dólares. En el mercado lo ven a 60 dólares el barril a corto plazo, particularmente los analistas asiáticos.
No hay demasiado misterio detrás de la suba: hay una gran demanda mundial de crudo por la reactivación de China y de la India y el mejor ritmo de Estados Unidos y Europa, mientras la oferta no crece al mismo ritmo. A estos hechos se suman pormenores como la caída de la producción en el Golfo de México tras los huracanes, el conflicto en Nigeria, los problemas de la petrolera Yukos en Rusia y los atentados en los países árabes.
En la Argentina, a pesar de las fuertes retenciones de 45% que les impuso el gobierno a las exportaciones de petróleo para que no suban los precios internos, crece la presión para aumentar los combustibles.
En Londres, el barril de Brent del Mar del Norte terminó también en alza de 2,10% al llegar al récord de 47,99 dólares.
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