7 de agosto 2002 - 00:00

Pignanelli ve un acuerdo en 30 días

Pignanelli, presidente del Banco Central, le alertó ayer a los diputados de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas sobre los riesgos que implica para el sistema financiero postergar la aplicación del CER. Acompañado de dos directores de la autoridad monetaria se explayó sobre el nuevo programa monetario, anunció un acuerdo con el FMI para dentro de 30 días y hasta insinuó la necesidad de un acuerdo con la Corte Suprema como única salida posible para los amparos ante el «corralito». Además, se tiraron sobre la mesa distintas alternativas para una salida del «corralito», pero sin unificar posiciones.

La discusión por la postergación del CER ayer alcanzó a todo el bloque PJ que quiere votarlo en la sesión de hoy de Diputados.
Pignanelli ayer no recomendó postergarlo ni lo contrario, sólo se limitó a hablar del costo que esa medida puede tener para el sistema financiero. «Esto tiene un alto costo para los bancos y alguien deberá compensarlo. Esa compensación tendría un elevado costo fiscal para el gobierno y obligaría a emisión monetaria para hacer frente a los depósitos», dijo.

Pignanelli llegó ayer al edificio anexo de Diputados acompañado por Ricardo Branda y Alejandro Henke, este último encargado de explicar la presentación sobre el nuevo programa monetario para este año.

Después los funcionarios del Central trazaron un panorama de la situación del sistema financiero a julio de este año. Pignanelli, con un notable optimismo, explicó que los depósitos habían crecido $ 310 millones, los redescuentos a bancos habían bajado a $ 217 millones y que el Banco Central había ganado divisas. Además, confirmaron, durante los días que corren de agosto ningún banco había solicitado asistencia al Central.

Pero la alegría se terminó cuando comenzaron a hablar de la situación de los amparos judiciales. Se le explicó a los diputados que esa variable no tenía una evolución certera en cuanto al cálculo del programa monetario, un diagnóstico similar al que hizo el grupo de economistas notables cuando se entrevistaron con legisladores.

De todas formas explicaron que el cálculo que se tomó para la confección del nuevo programa monetario fue ubicado en una pérdida de depósitos por ese concepto de $ 1.000 millones mensuales.

La charla se prolongó luego en consideraciones sobre el acuerdo con el FMI. Los directores del Central hablaron de la posibilidad de un acuerdo en 30 días y explicaron: «Hay una delegación del Fondo que mañana (por hoy) nos visitará en el Banco. Van a monitorear la evolución del sistema financiero en agosto. Hasta ahora ellos aprobarían el resultado del manejo monetario de julio. Si los números de agosto son satisfactorios, podemos llegar a un acuerdo».

Además Pignanelli explicó en qué puede consistir la ayuda del FMI: «El acuerdo básicamente serviría para recuperar unos u$s 1.200 millones que se pagaron al Fondo y que irían a reforzar reservas del Central. Además, habría una línea para asistir los déficit provinciales de otros u$s 1.200 millones para evitar la emisión de las cuasi monedas y poder llevar adelante el proceso de reducción de déficit».

Por último, volvieron a insistir con la situación del «corralito financiero»: «No hay freno a los amparos. Los instrumentos legales actuales no sirven. Lo único para frenar amparos es un acuerdo con la Corte», dijeron los funcionarios.

El resumen de la exposición de Pignanelli y sus acompañantes fue claro para los diputados de las comisiones de Finanzas y Presupuesto y Hacienda. Hay dos temas excluyentes hoy en el Congreso para los hombres del Central: no es conveniente ni la suspensión ni derogación del CER y por otro lado tampoco avanzar en prorrogar la suspensión de ejecuciones hipotecarias, aunque este último punto es tomado como menos perjudicial para la situación contable de los bancos. El problema con la suspensión del CER es que la ecuación financiera de los bancos se desequilibraría aun más, ya que no podrían cobrarlo sobre los créditos a recuperar, pero deben seguir liquidándolo sobre los depósitos pesificados reprogramados.

Una vez terminada la visita a Diputados, Pignanelli corrió a reunirse con el bloque de senadores peronistas. Si bien allí el anuncio oficial habló de una discusión sobre el proyecto para cancelar deudas bancarias con títulos de deuda, que podría modificarse en la Cámara alta para permitir el pago de esas deudas, pero con CEDRO, Pignanelli estaba más interesado en discutir con los senadores la aprobación de su acuerdo como presidente del Central.

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