Nueva York (EFE) - Un grupo de bonistas de deuda argentina protagonizó ayer una protesta en la céntrica plaza de Times Square de Nueva York por no haber podido cobrar aún esa deuda, cuyo pago se suspendió en 2001.
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El Grupo Estadounidense-Argentino (AFTA por sus siglas en inglés) informó ayer a través de un comunicado de esa protesta, que tuvo lugar antes de que la presidente Cristina de Kirchner anunciara en Nueva York que tiene una oferta de tres importantes bancos para reabrir el proceso de canje de deuda.
«El enfado de los titulares de bonos de Estados Unidos va en aumento, ya que la presidentede la Argentina participaesta semana en Nueva York en la Asamblea General de Naciones Unidas y en otros compromisos de alto perfil», asegura el AFTA.
Añade que un reciente informe de Robert Shapiro, ex subsecretario de Comercio de la Administración de Bill Clinton y copresidente del AFTA, muestra que «el incumplimiento de pagos y la reestructuración de la deuda de la Argentina les cuesta miles de millones de dólares a los contribuyentes de EE.UU. Otros informes muestran que sólo Nueva York ha perdido decenas de millones de dólares en ingresos tributarios debido al comportamiento infractor del gobierno argentino», según esa agrupación.
Por ello, el AFTA aplaude la reciente decisión del juez federal de Nueva York, Thomas Griesa, de autorizar el embargo de decenas de millones de dólares del Banco Nación de la Argentina, tal y como pedían dos fondos de inversión acreedores de deuda argentina que no aceptaron la reestructuración de 2005.
Esos fondos de inversión iniciaron un juicio en EE.UU. contra el Estado argentino, al que reclaman u$s 2.000 millonespor el cese de pagos de la deuda pública declarado a finales de 2001.
Al igual que muchos otros acreedores privados, esos fondos no se acogieron al canje de deuda que el gobierno concretó en 2005.
En el comunicado, Shapiro asegura que el gobierno «se ha empeñado en no pagar lo estipulado en las sentencias emitidas en su contra por los tribunales de Nueva York y se ha jactado de haber retirado todos los activos fuera del alcance de los acreedores. Este último embargo demuestra la falacia de pensar que la Argentina puede participar como un país moderno en la escena internacional sin liquidar sus deudas», añadió.
Shapiro declaró que en 2001, la Argentina hizo público «el mayor cese de pagos de la historia» y en 2005 ofreció a sus acreedores «un importe sin precedentes de menos de 30 centavos por dólar adeudado. Más de la mitad de los acreedores internacionales rechazaron esa escandalosa oferta y hasta ahora la Argentina sigue resistiéndose a sentarse de nuevo en la mesa de negociación, pese a contar con más de 45.000 millones de dólares en reservas», añade el escrito.
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