1 de noviembre 2001 - 00:00

PJ fue al choque, pero juró pacto de silencio

"Las medidas que anunciará el gobierno son inteligentes, están bien pensadas; y combinan lo social con el mercado interno. Pero no puedo decir más porque así nos fue pedido." Uno de los asistentes al almuerzo de ayer en la Casa de Gobierno entre Fernando de la Rúa y un grupo de gobernadores peronistas describió así el pasaje más amable de ese ágape, que tuvo momentos tan violentos como para pensar que allí mismo se terminaba el condumio.

Moderadamente locuaces al ingresar y mudos al retirarse, estuvieron Carlos Alberto Reutemann (Santa Fe), Carlos Ruckauf (Buenos Aires), José Manuel de la Sota (Córdoba), Rubén Marín (La Pampa) y Adolfo Rodríguez Saá (San Luis).

• Etapas

Ese mutismo, más tarde, fue atribuido al nivel de rispidez que alcanzó por momentos lo que prometía ser un informal encuentro para almorzar. Tanto que alguno de ellos no recordaba que se habían servido bifes de lomo con verduras hervidas, ensaladas y helado de postre. El encuentro fue dividido en tres etapas: inundaciones, comentario de las medidas económicas que se anunciarán y conflicto entre la Nación y provincias. Del encuentro también participaron Chrystian Colombo, Carlos Bastos, Nicolás Gallo y Juan Pablo Baylac. También estuvo el vicegobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, por ser uno de los conocedores del problema de las inundaciones, particularmente por el hecho de haber sido durante años secretario de Agricultura durante la gestión de Carlos Menem.

Al abordar el problema de las inundaciones, De la Rúa atropelló y acusó a Ruckauf y a Solá de «politizar» el tema. Ruckauf no lo dejó continuar y lo cruzó con violencia: «Si de politizar se trata, podemos hablar de tus socios del Frepaso y los cortes de la Ruta 3 en La Matanza, ¿por qué no hablás de eso?». El elevado tono de voz usado pareció galvanizar a los presentes. El caso es que Ruckauf estaba enterado de que hay un grupo reducido de intendentes radicales dispuestos a liderar una protesta que no cuenta con apoyo. Y en una asamblea en Bolívar hace pocos días, eso quedó demostrado. Colombo buscó suavizar el pasaje tenso que se generó.

Cuando el jefe del Gabinete de ministros abordó, sobre el final, el acuerdo entre la Nación y provincias, todo volvió a tensarse. Para entonces De la Rúa escuchaba, se paraba, caminaba, se asomaba a la ventana, «muy parecido al personaje de Tinelli en sus desplazamientos», confiaron entre sonrisas los peronistas. Fue cuando Colombo les adelantó que «no hay solución en el pago de la deuda de este año por mitades, en efectivo y en bonos», y que todo sería saldado en LECOP. Aquí el que saltó fue Rodríguez Saá, quien enfrentó a Colombo interrogándolo: «¿esto quiere decir que en la Capital Federal van a circular pesos y en el interior papeles?, ¡vos estás loco gordo!».

Ruckauf
, también muy áspero con Colombo, al punto que el barbado jefe de Gabinete se quejó por la forma en que lo estaban tratando. «¡No jodás, gordo!, si vos sos el mejor interlocutor que tenemos en este gobierno. Pero sos casi como Cavallo, aunque con más pelo», le espetaron entre risas los peronistas, descomprimiendo la tensión del ambiente.

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