6 de diciembre 2005 - 00:00

Pocas razones y una baja que pesa

Pocas razones y una baja que pesa
Noviembre arrancó e incluso se puede decir que terminó mejor que lo que muchos suponían. Diciembre, en cambio, parece haber arrancado -desde lo bursátil- con resultados muy por debajo de las expectativas. Esperemos entonces que no termine de igual manera. Si bien es cierto que la rueda no fue "demasiado" negativa (el Promedio Industrial retrocedió 0,39% a 10.835,01 puntos) e incluso se puede argumentar que la baja se "sintió" básicamente en la primera hora de operaciones, lo cierto es que no hubo muchos argumentos para explicar lo ocurrido. A pesar de esto, la mayoría de los comentaristas apuntó al petróleo, que parece seguir ganando terreno con cada grado menos de temperatura que proyecta el servicio meteorológico para este invierno.

Lo curioso es que lo peor de la baja accionaria sobrevino antes del empinamiento del crudo, que si bien sobrepasó u$s 60 por barril, a mediodía cerró más calmo en u$s 59,91, y que esto no sirvió para que las empresas del sector energético apuntalaran al mercado. Otro foco de "debilidad" para el mercado fue la tasa, que para los treasuries a 10 años trepó a 4,571% anual, y que también en contra de lo habitual, no sirvió para que el sector financiero sacara provecho. La verdad es que no hubo razones claras para explicar el malhumor de los inversores en el primer día de semana. Hoy el NYSE abandonaría su larga tradición como entidad sin fines de lucro. Esto ha disparado algo parecido a una "burbuja" en el precio de los "seats", que podría prenunciar algo no demasiado bueno. Esperemos que no sea así. Mientras, atención con el oro, que cerró en u$s 508,9 la onza.

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