Resultaron mercados puestos en la medianía, apenas con aspiraciones «burguesas»: una rueda más o menos tranquila, con resultados más o menos positivos y volumen más o menos aceptable. Esta vez le tocó a los chinos ocupar el centro de la escena, quedando en suspenso si es por el descalce horario: o porque ya se están quitando «fichas» de la fabulosa pila de ganancias que acumularán. Lo cierto es que Shanghai se despeñó en un duro 7%, aislada en sus aires asiáticos y lejos de lo hecho en Occidente.
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Sin mensajes nuevos del centro rector, solamente Europa aportó señales con reunión urgente de principales países y para tratar el escenario que se presente. El Dow Jones mantuvo una actitud a lo positivo, por lo menos hasta trascender el horario de cierre de Buenos Aires y cuando se mantenía con 0,5% de alza. Mejor para los recintos satélites, con el Bovespa sacando un buen 2% de diferencia.
Y al llegar el Merval, puede destacarse como su mejor logro el haber trabajado todo el día para poner nuevamente los pies detrás de la línea de los 2.200 puntos, perdida en buena parte del mes. Mínimo de 1964, máximo en 2005 y una clausura en las 2.003 unidades: apenas del otro lado de la marca. Esto dejó 1% de repunte y los operadores se retiraron con un gesto de alivio.
Atenuante
Un lunes veraniego vio al mercado como vacacionando en sus operadores alistados para los negocios. Un atenuante, en función de la reunión de órdenes que decayó mucho respecto del promedio. No más de $ 51 millones de efectivo, escaso respaldo para sostener el alza, todo como tomado con alfileres: y para un «más o menos bien». Sólo 8% de segmento para acciones, con diferencias de «31» aumentos con «22» en baja. Bien G. Galicia, con 2,5% de repunte, mejor las del petróleo -Petrobras y Tenaris-, mal Pampa, marcando una baja. Se sirvió un plato de entrada, frío, esperando el menú principal de la semana. Y la Bolsa, con el tenedor.
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