Poco serio: senadores piden pagar menos a los acreedores
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El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en la Cámara alta, informando sobre el pago de la deuda.
«Tiene que contestar las preguntas que le hicimos», interrumpió el radical disidente Gerardo Morales, molesto porque el jefe de Gabinete se dedicaba a apostrofar a los legisladores y demoraba contestar los interrogantes de los presentes.
«Me gusta escuchar que quien fuera intendente del Proceso hoy defienda el papel del Congreso en el tema de la deuda», había señalado en alusión al renovador salteño Ricardo Gómez Diez.
No obstante este episodio, la oposición apareció desarmada frente a Alberto Fernández, a pesar de que había pronóstico de polémica con senadores por el acuerdo que derivó en el pago de u$s 3.100 millones al Fondo. El jefe de Gabinete, que fue a informar al Congreso sobre esas negociaciones -y no lo hizo, pues sólo repasó datos ya conocidos y realizó un planteo político (al estilo de «no esperen complacencia y buenos modales porque estamos defendiendo los intereses de nuestra gente»)-, salió airoso ante la ausencia de contradictores. Se notó la falta de Raúl Baglini, mandato cumplido desde el 10 de diciembre.
Fernández, que dudó en asistir a la Cámara alta (le habían avisado que el informe podía convertirse en una interpelación, aun cuando sólo se trató de un rumor), encontró un clima más que propicio, excepto por algunas pullas que no fueron amplificadas por el ministro. Por las dudas, Miguel Angel Pichetto aclaró, antes de comenzar, que era un informe y no una interpelación, y se preocupó por marcar el tiempo disponible para la sesión. Comenzó el radical santacruceño Carlos Prades que observó el doble discurso del Ejecutivo. «¿Por qué le reconocemos 100% de la deuda al FMI?», preguntó Prades. «¿No era que estaban primero los pobres y el Fondo iba a tener que esperar?», siguió el comprovinciano de Néstor Kirchner. «A los bonistas que fueron a la timba en menor proporción que el FMI, no se les reconoce el total», concluyó.
• Apuesta
El provincial Gómez Diez se animó a reclamar por el texto del acuerdo con el FMI, que «todavía no figura en la página Web de Economía», denunció el líder del Interbloque Federal en el Senado. Rodolfo Terragno, del bloque Radical Independiente, levantó la apuesta. «El gobierno de Kirchner continúa la política que inauguró Carlos Menem del superávit primario; el problema es que nunca un gobierno se animó a un superávit tan alto», advirtió en una comparación que sonó a banda desafinada a oídos del jefe de Gabinete.
«Para disimular que está accediendo a un superávit primario récord -continuó Terragno en tono de denuncia-, se dice que el FMI exige más y que el Presidente se plantó en 3%.» «Es una hipoteca a favor de los acreedores, lo que equivale a cerca de $ 13.390 millones que no se pueden tocar y se los destina a pagar. Del total, $ 10.172 millones los pone la Nación, que destina apenas $ 3.950 a la educación», ironizó.
Por último, Terragno sentenció que «en los últimos años, vimos cómo sucesivos gobiernos se aprovecharon para seducir a la gente con cifras mágicas como el 1 a 1 que logró apoyo de 90% de la población, a pesar de que impedía exportaciones, creaba desempleo, etcétera». Lejos de despertar molestias en el ministro, salió a responderle Eduardo Menem, quien no podía disimular su satisfacción por la forma en que Alberto Fernández había eludido referirse a los '90.




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