14 de marzo 2008 - 00:00

Pocos ganan con tanta volatilidad

Pocos ganan con tanta volatilidad
La mañana arrancó con un par de malas noticias. El grupo Carlyle (un fondo especializado en bonos con u$s 166.000 millones en activos) anunciaba estar al borde del colapso, y el secretario del Tesoro volvía a insistir con que era mejor que las entidades financieras apuraran la recolección de fondos para hacer frente a la crisis. Para peor, el dólar caía por primera vez en doce años debajo de la barrera de los 100 yenes y -en consonancia- los commodities ganaban casi 1%, con el oro alcanzando u$s 1.001,5 la onza y el petróleo u$s 111 por barril (cerró en u$s 110,33). No sorprendió entonces demasiado que los papeles financieros se desbarrancaran 4 por ciento liderados por las empresas hipotecarias que se desplomaban casi 6 por ciento y que el Dow retrocediera casi 2%. Si bien la explicación de la baja matinal es sencilla, los argumentos tras la suba que le siguió son bastante menos consistentes. Para la mayoría de los comentaristas bastó que Standard & Poor's difundiera un reporte según el cual algo más de la mitad de toda la deuda "subprime" (de menor calidad) en problemas estaría en vías de encontrar algún tipo de solución, para que los ánimos cambiaran, impulsando las firmas hipotecarias casi 6% arriba (el sector financiero apenas ganó 0,3%, golpeado por AIG y Bear Stearns -hoy por hoy, el mayor "juego" a la baja en el mercado de opciones-) lo que derivó en que el Dow cerrara ganando 0,29 por ciento en 12.145,74 puntos. Puede que haya sido así, pero la verdad es que la mejora tuvo ese clásico "olor" a cobertura de posiciones en descubierto, que sólo la evolución de los próximos días puede desentrañar.

No hay que olvidar que según las últimas encuestas, más de dos tercios de los economistas piensan que ya estamos viviendo una recesión (a pesar de la negación de las autoridades) y que la chance implícita en los contratos de futuros de un recorte de 0,75 de punto en la tasa de Fed Funds (para la cual faltarían muy pocos días, sino horas) ha vuelto a acercarse a 90%. En el escenario actual, tal vez lo mejor siga siendo desconfiar de todo: de lo que nos dicen y especialmente de lo que leemos. Cuidado.

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