Polemica por "Halcón" que propuso Bush para presidir Banco Mundial

Economía

El gobierno de George W. Bush propuso ayer a Paul Wolfowitz, hasta ahora número dos del Pentágono, para conducir el Banco Mundial en reemplazo de James Wolfensohn. Considerado uno de los «halcones» de la política exterior estadounidense, su nominación levantó una polémica en torno a la política de su país en Irak. El caso recuerda cuando en 1968 el presidente Lyndon B. Johnson, complicado con la Guerra de Vietnam, nombró al jefe del Pentágono, Robert McNamara, como quinto presidente de la institución. En aquella oportunidad, la salida del secretario de Estado que había conducido la guerra en el sudeste asiático fue la antesala del retiro de la tropas. ¿Una señal sobre Irak?

Washington (Reuters, EFE, AFP) - El presidente George Bush nominó ayer al subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, un imán para la controversia debido a que es uno de los principales arquitectos de la guerra en Irak, para ocupar la presidencia del Banco Mundial. La decisión amenaza con provocar una enconada pelea en el directorio de la entidad, el cual debe aprobar el nombramiento, en un momento en que Bush ha dicho que la prioridad más importante será mejorar las relaciones transatlánticas y la imagen estadounidense en el mundo árabe. El presidente de EE.UU. buscó desterrar cualquier reacción sobre esta selección, pidiéndole al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y a otros líderes mundiales su opinión sobre Wolfowitz y explicándoles por qué cree que el candidato «será un presidente fuerte para el Banco Mundial». Cabe recordar que, por un pacto de caballeros, Estados Unidos tiene la prerrogativa de elegir al titular del BM y los países europeos del FMI.

En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Bush describió a Wolfowitz como «un hombre compasivo y decente» con «buena experiencia» en la gerencia de grandes organizaciones, al citar su papel en el Pentágono, y como un «hábil diplomático» que está comprometido con el desarrollo mundial.

«Y Paul está comprometido con el desarrollo», señaló Bush. La nominación de Wolfowitz podría llegar a generar fuerte oposición, especialmenteporque su selección se produjo apenas después de la de otro líder «halcón» del gobierno, John Bolton, para ser embajador de Estados Unidos en las Naciones Unidas.

• Sucesión fluida

Fuentes europeas dijeron que el nombre de Wolfowitz había circulado informalmente entre los miembros del directorio del organismo hace varias semanas y que fue rechazado.

Por su parte, el secretario del Tesoro estadounidense, John Snow, dijo que la elección de Wolfowitz para el puesto máximo del Banco Mundial asegura una sucesión fluida.
«El momento de esta designación permitirá una transición sin interrupciones, por delante de las reuniones de primavera del Banco Mundial y del FMI», dijo Snow en una declaración.

La elección de
Wolfowitz podría poner a prueba como nunca el consenso diplomático transatlántico sobre los principales cargos del Banco Mundial y el FMI, luego de que Bush visitara el mes pasado Bruselas para consolidar la mejora en las relaciones Europa-Estados Unidos tras la guerra en Irak.

Steve Clemons
, del grupo de investigación New America Foundation, estimó que la decisión de nominar a Wolfowitz era una señal preocupante sobre las intenciones de política exterior de Bush, luego de la elección de otro «halcón» neoconservador, John Bolton, como embajador ante las Naciones Unidas. «El mensaje es que el neoconservadurismo mantiene un tenaz control sobre la política exterior estadounidense y que las instituciones multilaterales más importantes del mundo deben responder a un provincianismomás estrecho de Estados Unidos en materia de asuntos globales», comentó.

• Extravío

Para Carol Graham, del centro de estudios Brookings, el nombramiento es positivo porque al contar con la total confianza de la administración Bush podrá llevar adelante su agenda con facilidad, pero reconoce que «es un nombramiento un tanto extraño» porque «no tiene un historial de entendimiento de los problemas de desarrollo ni una trayectoria diplomática con los europeos». Además, dijo que designar a uno de los artífices de la guerra en Irak demuestra que la actual administración «no tiene ninguna intención de mejorar sus relaciones diplomáticas con el resto del mundo». Varios medios estadounidenses habían adelantado en las últimas semanas la posible designación de Wolfowitz, pero los analistas creyeron que las críticas que surgieron harían que Bush reconsiderase su decisión.

«El elegir a un candidato tan polémico en los países europeos no parece una forma muy buena de empezar la nueva era de entendimiento con el Viejo Continente»,
sostuvo Colin Bradford, quien fue asesor en temas de desarrollo durante la presidencia de Bill Clinton y la de Jimmy Carter, y ahora trabaja en la Institución Brookings. Bradford criticó la falta de experiencia en temas de desarrollo, aunque destacó «su buena reputación como gestor».

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