7 de agosto 2001 - 00:00

Políticos controlan 25% de la TV en Brasil

San Pablo (EFE, ANSA) --Políticos brasileños controlan casi un cuarto de todo el sistema de televisión del país, especialmente como socios de las más importantes cadenas, y algunos han aprovechado esa posición para convertirse en presidente o en influyentes gobernadores, diputados o senadores.

Sobre un total de 250 concesiones de la televisión comercial en el país, 59 (24%) pertenecen a políticos brasile-ños, dijo un informe publicado ayer por el diario «Folha de S. Paulo». El número, dice el informe, se refiere a canales que generan programación y no incluye a las estaciones de televisión educativa, donde se cree que también hay influencia política.

La Red Globo, la más importante e influyente del país, tiene 21 estaciones de televisión ligadas a políticos, la SBT 17 y la Bandeirantes 9.

Además de diputados y senadores propietarios la lista la completan dos ex presidentes y cuatro gobernadores. Entre los ex presidentes se destacan Fernando Collor de Mello, destituido en 1992 por un escándalo de corrupción, y José Sarney, un político de centro. Los gobernadores socios en la televisión son Roseana Sarney, Albano Franco y Garibaldi Alves Filho.

Vínculos

Tanto Collor como Sarney están ligados a la Red Globo, donde también tiene participación el influyente ex senador del Partido del Frente Liberal (PFL) y cacique de Bahía, Antonio Carlos Magalhaes.

Otro influyente político como el líder del Senado
Jader Barbalho, quien reemplazó a Magalhaes y actualmente está con licencia mientras se investiga un escándalo de corrupción, tiene participaciones en la red Bandeirantes.

«Una emisora de televisión en manos de políticos puede ser un arma, tanto para promover aliados, como para atacar a adversarios», dijo «Folha de S. Paulo».

Herencia

La fuerte influencia política en la radiodifusión es una herencia de gobiernos anteriores que el presidente Fernando Henrique Cardoso no ha conseguido modificar, dice el director de la Facultad de Comunicación de la Universidad Nacional de Brasilia, Murilo Ramos.

Ramos habló de un «coronelismo electrónico» que forma parte del atraso brasileño, y asevera que el presidente Cardoso, en lugar de cambiar la situación «consolidó el poder político en ese sector». De hecho, Barbalho y Magalhaes -hasta que proclamó una sonada ruptura-fueron dos estrechos aliados del gobierno.

La legislación brasileña prohíbe que personas en ejercicio de cargos públicos participen en la administración de emisoras de radio y televisión. Pero no siempre ese veto formal impide la confusión entre los poderes político y mediático.

El alcalde de la ciudad de Arazatuba,
Jorge Maluly Neto, reconoció que su vínculo comercial en la TV Arazá con la red nacional SBT lo ayuda políticamente. «Puedo mostrar mi actuación. Además, cuando hay hechos negativos salientes en la ciudad, la TV Arazá lo cubre, pero no siempre aparezco», confesó.

Relleno

Las compañías de TV regionales generan una producción local que, en parte, ceden a una de las grandes emisoras del país. Por otro lado, rellenan la mayor parte de su programación con material provisto por el «gigante» al que están afiliadas.

Las grandes emisoras recomiendan «profesionalismo» a sus afiliadas y, en algunos casos, llegan a sugerir cambios en la dirección de empresas locales. Públicamente, aseguran que se mantienen lejos de las discusiones políticas. «No tenemos consideraciones político-partidarias. Nuestros criterios, tanto en el periodismo como en la comercialización y en la exigencia de calidad de los equipamientos son técnicos y empresariales», puntualizó
Evandro Guimaraes, vicepresidente de Relaciones Institucionales de la Red Globo.

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