Pese a que cada vez aparecen más dudas sobre la viabilidad y seriedad del Gasoducto del Sud, que iría desde Venezuela hasta la Argentina y Brasil, ayer Hugo Chávez forzó definiciones ante Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva. Por la mañana, en la cumbre entre los tres presidentes en la Granja de Torto, una residencia oficial del jefe de Estado brasileño, se resolvió que los documentos para avanzar en las obras deberán estar terminados el primero de julio, y que en la próxima cumbre deberán avalar los trabajos del Comité Multilateral de Trabajo para la Interconexión Gasífera que tiene que determinar por dónde pasará el gasoducto y cuánto costará.
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Esta próxima cumbre se acordó para el 10 de marzo en Mendoza, un día antes de la asunción de la jefa de Estado electa de Chile, Michelle Bachelet, hacia donde después viajarán los tres presidentes.
Como en la mayoría de los temas tratados ayer, el vocero del resultó Hugo Chávez, que aseguró que están casi definidos los próximos pasos para que el proyecto se concrete. El venezolano afirmó: «Los tres presidentes hemos ratificado la voluntad política para hacer realidad el Gasoducto del Sur». «Estamos llamando a todos los países de Sudamérica que van a ser beneficiados con este proyecto», agregó.
• Interés asiático
Previamente, había indicado que el gasoducto, de 7.000 km, requerirá de cinco a siete años de trabajo y una inversión de 20.000 millones de dólares. El mandatario venezolano, el único que declaró a la prensa tras la cumbre, dijo, además, que hay empresas asiáticas que han manifestado interés en la idea y que una parte de la financiación deberá ser estatal.
Los tres jefes de Estado habían firmado el 9 de diciembre en Montevideo, al margen de una reunión del Mercosur, un acuerdo para construir el gasoducto que se propone integrarlas principales reservas de la región, de Bolivia y de Venezuela, con las de otros países como Brasil y Perú. Según la traza del propio Chávez, el gasoducto bajará del Caribe hasta las ciudades venezolanas de Puerto Ordaz y Santa Elena de Uairén (limítrofe con Brasil); de ahí irá a Manaos, en la Amazonia brasileña, donde se dividirá en dos ramas, una hacia el nordeste brasileño ( Recife y Pernambuco) y otra hacia Brasilia, desde donde se desviará hacia Rio de Janeiro y se tenderá hasta Uruguay y la Argentina.
Según lo que se observó en la cumbre de ayer, el entusiasmo chavista difiere bastante del de Kirchner y del de Lula. En el primer caso, se sabe que el presidente argentino cuenta con datos de asesores cercanos sobre la poca solidez que tiene el proyecto, fundamentalmente en cuanto a los costos y la seguridad de la provisión de gas a un precio razonable viniendo desde Venezuela.
Por el lado brasileño, las dudas son aún mayores. El gobierno de Lula da Silva comenzó hace pocos días su proceso de exploración gasífera frente a las costas de Santos, y se aguarda también que rápidamente haya un acuerdo con Evo Morales por la provisión de gas.
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