Gobierno y empresas están convencidos de que hasta junio no habrá necesidad de cortes programados de luz. Un grupo de petroleras suministrará los 5 millones de metros cúbicos diarios de gas que hacen falta para generar electricidad, mientras esté fuera de servicio la central nuclear de Embalse para mantenimiento. Hay varias especulaciones, más allá de esta solución temporal. En el gobierno creen que las petroleras tienen el gas necesario para superar la crisis y lo retienen a la espera de la suba de tarifas. Por eso, la amenaza oficial de aumentarles las retenciones a exportaciones. Les piden, además, que dejen de lado los juicios contra el Estado por incumplimientos de contrato ante organismos internacionales. Pero hay un tema que debería estar en los proyectos oficiales si se aspira a una solución de fondo: la recomposición de precios, ante ese bien escaso que es el gas, permitiría natural-mente el uso racional, cuidando la sociedad su consumo. Sigue el temor, de todas formas, a un colapso por falta de gas a partir de junio por fallos judiciales que obliguen darlo a industrias que tienen contratos interrumpibles.
Por lo menos hasta mediados o fines de mayo, no habrá interrupciones programadas de electricidad. Esta es la expectativa que compartían ayer funcionarios oficiales y representantes empresarios. Igualmente, seguirá vigente la suspensión de exportación eléctrica a Uruguay y los cortes parciales a algunas industrias con contrato interrumpible, aunque éstas ya son menos que la treintena que eran hacen dos semanas porque varias cambiaron las condiciones contractuales para evitarse los cortes.
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La seguridad de que no habrá interrupciones programadas tiene algunas salvedades. En primer lugar, hay en estos días un verano extendido con altas temperaturas, lo que provoca un aumento del consumo y puede derivar en problemas en las redes de distribución. Este fin de semana, por ejemplo, hubo cortes de luz en La Plata, pero no se trata de interrupciones por falta de electricidad. Por otra parte, habiendo poca agua en las centrales hidroeléctricas, y cuando Embalse salga de servicio el próximo viernes, el sistema de generación estará operando al borde de su capacidad, asentándose sobre todo en las centrales térmicas. Si alguna de ellas llegara a tener un problema técnico, podría haber problemas puntuales en alguna zona del país.
Los cortes programados de los que se habló la semana pasada y ahora se descartan son los que obedecen a la falta del insumo: la electricidad. Se sabe con anticipación que la oferta será insuficiente para cubrir la demanda, y se programa cómo recortar el consumo.
Si Embalse hubiese salido hoy, como estaba inicialmente programado y finalmente volvió a postergarse, habrían faltado 1.000 megavatios para equilibrar oferta y demanda. Por otra parte, como la ley de marco regulatorio eléctrico, contrariamente a la del gas, no prohíbe los cortes a domicilios; si hubiera habido necesidad de limitar la demanda, las interrupciones habrían afectado a hogares, no sólo a industrias, a menos que el gobierno dictara un decreto o resolución, determinando expresamente qué usuarios quedarían alcanzados y cuáles no.
La necesidad de recurrir a interrupciones programadas del servicio se alejó por ahora por tres razones: esta semana