8 de marzo 2001 - 00:00

Por ahora, indicios

No se equivocó este diario al expresar en Tapa, a diferencia del resto de una prensa más miope, que no habría «euforia» de mercados con la designación de López Murphy. Es lógico. No se sabe qué intentará hacer y qué le dejarán hacer los capitostes pesados del aliancismo.

Prácticamente nadie duda, entre gente moderada que maneja información y mercados, de las buenas cualidades del nuevo ministro. Pero sin «euforias». La Bolsa subió el lunes, primera jornada con López Murphy en el cargo, 8%.

Pero, a 72 horas, tiene un promedio de 6,5% arriba, lejos de recuperar 18% que había caído sólo en febrero. El dólar futuro no volvió al 1 x 1 de la convertibilidad de sus días de gloria sino que se mantiene en 1,057 peso. Los títulos públicos treparon 2,5% promedio, algo tampoco «eufórico» pero positivo, sobre todo tras el fuerte retroceso de más de 4% que habían tenido.

No se espera que bajen de esos valores y es probable que suban porque, es indudable, las expectativas son favorables. Pero se necesitan más definiciones. Por caso, no hay objeciones a las designaciones que se van conociendo para el equipo económico, aunque aún no estén los decretos que las oficialicen. Los nombres están dentro de lo esperado. O son valorados técnicos de FIEL o amigos menos reconocidos pero neutros, tipo Mezzadri o Sturzenegger (Federico).

¿Diseñará su política López Murphy recién cuando haya completado las designaciones? ¿Se reasegurará tanto el presidente De la Rúa para llegar a la elección de setiembre u octubre buscando incorporar también a Domingo Cavallo, cuando hoy se considera que derivaría en un peligroso enfrentamiento entre ambos economistas con cargos en altos niveles del gobierno? ¿Sólo se fundamentará el flamante ministro en bajar el gasto público cuando se sabe que no puede llegar a la cifra necesaria para seguir bien con el Fondo Monetario Internacional (unos 3.000 millones de dólares)? ¿Privatizará en parte o todo el cobro de impuestos? (En días comienza a aplicarlo el eficiente gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota.) ¿Hará alguna jugada audaz, por caso permitir la reinserción de capitales externos, quizá 60.000 millones de dólares como insistentemente pide Roberto Alemann sin más requisitos que un mínimo canon, ser residente con determinados años de antigüedad (para evitar narcodólares, aunque siempre puedan existir testaferros) y sin preguntar nada sobre el pasado de los fondos?

¿Se arriesgará a la baja de impuestos, con enorme riesgo de agrandar el déficit fiscal, si no llega simultáneamente o está cercana la reactivación de la economía que compense el ingreso del Estado? ¿Puede vencerse el temor de la gente a consumir que equivale a recesiónmientras Alfonsín y Chacho Alvarez siguen hablando y más aún cuando se lancen a sus campañas proselitistas y se les agregue con casi similar peligroso discur soel candidato justicialista Eduardo Duhalde? ¿Quién reingresa capitales, quién consume, con estas perspectivas políticas tan poco serias que agobiarán con sus discursos en los próximos meses hasta los comicios?

Son muchas las dudas como para augurar «euforia» de mercados. Y no se disiparán pronto.

Como datos de la realidad que tienen más o menos certeza pueden señalarse los siguientes de la nueva situación del país tras el recambio en el área económica.

El decreto sobre nuevo régimen previsional tiene chance de transformarse en ley con mucha más fuerzao se podría llegar a disolver el PAMI y los 3.000 millones de dólares que consume este elefante administrativo se darán a los jubilados para que elijan voluntariamente las obras sociales donde quieran atenderse.Aunque el jubilado es alto consumidor de prestaciones médicas y no atractivo para las obras sociales, pasaría a serlo con tanta cantidad de dinero detrás. Esto podría agradar a los sindicatos. Pero también entró en el análisis desactivar definitivamente la ANSeS, una fuente de corrupción y gasto público principalmente hacia los sindicalistas.

Es muy probable que haya más cambios de gabinete. Por caso, si el gobierno podría querer más reaseguros con el ingreso de Cavallo al gabinete. De suceder podría ir de jefe de Gabinete y Chrystian Colombo a Interior. Con Colombo le compensarían a López Murphy el poco agrado que le daría la fuerte presencia de Cavallo. Habrá otros cambios. Federico Storani en la fundamental cartera de Interior para negociar con los gobernadores las cuestiones de plata pendientes no es para nada lo mejor que necesita López Murphy. Graciela Fernández Meijide no sirve al gobierno pero tampoco se sabe si servirá otra figura si debe resguardársele la cartera al Frepaso.

Se renegociarán los incumplimientos con el Fondo y se espera lograr un «waiver» (perdón). Es muy probable con menos riesgo para las arcas públicasla baja de los aportes previsionales para combatir el altísimo desempleo.

Habrá ajuste desde el Estado pero sin mucha dureza, algo que los tiempos preelectorales no admiten.

Hay quienes dicen que por mentalidad López Murphy no ve bien incentivar la economía vía obra pública, algo más inculcado en el pensamiento de José Luis Machinea y lobbiado con insistencia por el ex ministro y amigo del Presidente Nicolás Gallo. Hay quienes suponen que podría pensarse mejor en recuperar de a poco los pagos atrasados desde el Estado para «aceitar» la economía privada e incitarla más técnicamente a reactivarse.

Domingo Cavallo no aceptaría cargo alguno que llegara a ofrecérsele sin una coalición política por lo menos con los tres gobernadores grandes del justicialismo, De la Sota, Reutemann y Ruckauf. De hecho ya los consultó en forma directa. Pero tal tipo de «coalición» se ve sólo posible para un país en crisis y si es superada por los acontecimientos esta nueva «solución López Murphy», algo por ahora impensable frente a las expectativas tan favorables que provocó su designación. Cavallo imagina que tal «coalición» frente a una crisis terminaría catapultándolo, con similar apoyo, a una candidatura presidencial en el 2003.

Un dato final muy apreciado por los que analizan en detalle: López Murphy tiene un arma fuerte que ni remotamente tenía su antecesor Machinea. Sabe bien que si es hostigado políticamente, por sus ideas y propuestas, puede amenazar con la renuncia y, frente al caos consiguiente, si la concretara, ahí sí automáticamente el aliancismo no tendría otra variante que Domingo Cavallo, que repondría las cosas pero sería fatal electoralmente para el gobierno en la próxima elección de casi todo el Senado y la mitad de los diputados. Es un arma de doble filo. Valiosa para el nuevo ministro y sus planes. Fatal comicialmente para el radicalismo pero no para el ambivalente Frepaso, que sueña con un Cavallo con respaldo internacional y de mercados pero más «socializado». Como si esto fuera fácil.


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