24 de marzo 2004 - 00:00

Por crisis de gas se complica gobierno con las petroleras

El presidente Néstor Kirchner se enfrentó ayer con las empresas petroleras por la crisis del gas y las acusó de no invertir desde 1996. Sin embargo, esta afirmación se interpreta como la estrategia conocida del gobierno cuando está negociando. En este caso, se estima que antes de fin de mes se firmará el acuerdo entre el gobierno y las compañías productoras, que asegura una disponibilidad confiable, aunque escasa, del fluido para el invierno y habilita los aumentos de precios anunciados en febrero y aún no aplicados. Las complicaciones ya se hicieron ver con los cortes de hace 10 días de los servicios a empresas (los que estaban en el rubro «interrumpibles»). El gran interrogante pasa por saber si el aumento que se autorizará servirá primero para atenuar la fuerte demanda que hay de gas (por más actividad y bajo precio) y al mismo tiempo, si será útil para que las empresas del sector vuelvan a invertir para así aumentar la oferta.

Julio De Vido
Julio De Vido
La tensión entre el gobierno y las petroleras por el suministro de gas llegó ayer a un punto extremo, que curiosamente, conociendo la estrategia de negociación del gobierno, puede significar que se está cerca del acuerdo. El presidente Néstor Kirchner embistió directamente contra las empresas y dijo «acá hay que decir las cosas tal cual son, tienen que invertir las productoras, porque en la Argentina han ganado bien y ahora deben cumplir sus compromisos».

La declaración presidencial llevó al silencio a las empresas, mientras se postergó para hoy la anunciada reunión que el ministro de Planificación, Julio De Vido, iba a mantener con las petroleras, para que éstas informaran cuánto gas pueden entregar ahora y cuánto en el momento pico del consumo del invierno. De todos modos, durante el día hubo algunos contactos entre las petroleras y los funcionarios oficiales.

• Dos posiciones

Esto puede deducirse porque algunas de las compañías dijeron que hacía falta encontrar «un diálogo razonable», mientras otras sostenían una posición de ruptura. En este último caso, llegó a escucharse que «el acuerdo que busca el gobierno es imposible de firmar», con lo cual el suministro se complicaría más todavía.

Para llegar al momento actual, ocurrieron los siguientes hechos:

• En febrero, el gobierno anunció un aumento para el gas en boca de pozo, precio que perciben las petroleras, que alcanzaría a los medianos y grandes usuarios y al GNC.

• Ese incremento quedó sujeto a un acta-acuerdo con las empresas, que según el gobierno debe incluir: garantizar el abastecimiento en el invierno y la renuncia o suspensión de las acciones contra el Estado que iniciaron tres de las petroleras producen gas (Total, Pan American Energy y Wintershall).

• Las petroleras responden que no pueden comprometerse a abastecer la cantidad de gas que el gobierno requiere (serían más de 82 millones de metros cúbicos frente a una demanda total, incluida exportaciones de más de 120 millones).

• También afirman que no pueden dar garantías de abastecimiento si el gobierno no asegura cómo se repartirá el gas, considerando que la demanda sobrepasa a la oferta, y que en el invierno faltará más de 20% de gas.

• Además, las tres petroleras que tienen juicio iniciado se resisten a suspenderlos, porque creen que puede haber un «primer aumento» de precios y después nada más.

En medio de esa negociación, las petroleras no entregan gas por encima de los volúmenes contratados a industrias y centrales térmicas. Por encima de lo contratado, se consigue gas, pero a u$s 1,20 el millón de btu, casi tres veces más que el precio actual regulado.

• En algunas zonas del país, la falta de gas para la industria con contrato interrumpible es más evidente, como en el Noroeste, y ahora en parte en Córdoba, Cuyo, y Capital Federal y Gran Buenos Aires.

• Ante la falta de gas a precio regulado, las generadoras térmicas se negaron a producir electricidad porque dicen que lo hacen «a pérdida», por lo cual desde el jueves hay cortes de 10% a 20% de la energía de unas 30 empresas, y se suspendió la exportación a Uruguay.

En apariencia, las petroleras presionan para atenuar las exigencias oficiales, porque consideran que no las podrán cumplir.
Pero, sin acuerdo, no tendrían aumento de precio para la mayor parte del gas que venden en el mercado interno.

Entonces, es razonable suponer que, en pocos días más, habrá finalmente acuerdo. Pero éste sólo no bastará para garantizar el abastecimiento de gas, porque hace falta administrar la escasez, para lo cual, en primer lugar, el gobierno debería admitirla. Si de algo sabe Kirchner es de petróleo: si no se perforó en diciembre pasado, en invierno no habrá gas suficiente, aunque se les exija inversiones a las empresas y éstas las hagan.

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