Por las protestas sociales, Portugal congela las medidas de ajuste

Economía

El Gobierno portugués debió dar marcha atrás en la adopción de medidas de austeridad y decidió enfriarlas hasta nuevo aviso. Así lo decidió la administración del presidente Anibal Cavaco Silva golpeada por una oleada de protestas.

Reunido durante más de ocho horas, el Consejo de Estado, convocado por Cavasco Silva, anunció "la disponibilidad del Gobierno a estudiar alternativas" a las últimas medidas de austeridad. El consejo precisó que habrá próximamente conversaciones con los sindicatos y las compañías.

El primer ministro de centro-derecha, Pedro Passos Coelho, decidió el 7 de septiembre aumentar las cargas sociales de los salarios del 11% al 18% y reducir al mismo tiempo las patronales del 23,7% al 18% para el próximo año. El proyecto provocó un alud de críticas y le valió el apodo del "Robin Hood de los ricos".

Mientras estaba reunido el Consejo de Estado, miles de personas acudieron a la presidencia y se mantuvieron allí hasta el final de las conversaciones para mostrar su descontento. Habían sido convocados a través de las redes sociales por un movimiento "apolítico" que ya convocó hace una semana manifestaciones de miles de personas en las calles de Lisboa y otras treinta ciudades.

El principal sindicato del país, CGTP, anunció una concentración en la capital portuguesa para el próximo 29 de setiembre.

Golpeado por una grave crisis económica, Portugal obtuvo en mayo de 2011 una ayuda de 78.000 millones de euros de la Unión Europeo y del Fondo Monetario Internacional, a cambio de un severo programa de reformas y de austeridad.

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