La Argentina podría perder $ 300 millones este año por menores rendimientos y mortandad en ganadería como consecuencia de la sequía que afecta a todo el litoral argentino y el sudeste bonaerense.
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Mientras el Litoral, una zona de cría hasta ahora pujante, ya sufre el deterioro de su suelo por la falta de agua, en el sudeste de Buenos Aires la seguidilla de días secos comienza a inquietar a los ganaderos.
La falta de buenas condiciones de producción golpeará directo sobre el engorde de ganado y, más adelante, sobre las pariciones, conformando un escenario negativo para los precios. Habrá menos hacienda para la venta y esto comenzará a presionar al mercado de carne, situación que podría hacer subir los precios nuevamente.«La sequía se está generalizando», coinciden los productores.
En muchas zonas ganaderas, las que no fueron marginadas por el boom de la soja de dos años atrás, la escasez de precipitaciones en el norte de Santa Fe, sur de Entre Ríos, o las nulas lluvias en regiones del Chaco o sur de Corrientes determinan un nuevo escenario que no sólo podría generar reducción en la oferta de carne este año y durante el próximo, sino también podría provocar el abandono de la ganadería en zonas de cría por excelencia.
Uno de los casos más emblemáticosde la falta de lluviasse muestra en Esquina y en Goya, donde el clima está provocando serios daños en la producción ganadera. El régimen de lluvias se redujo a menos de la mitad. En la primera localidad y zonas de influencia, por caso, de 1.200 milímetros anuales se bajó durante 2006 a 600 milímetros, lo que «afectó a la productividad de los campos».
Un poco más al norte de Corrientes, una localidad como Saladas está al borde de la emergencia productiva por la cantidad de incendios. Lo mismo ocurre en la orilla del Paraná en el norte santafesino. Villa Guillermina, Malabrigo y Reconquista sufren incendios aislados que hacen temer fuertes pérdidas en cultivos.
«No sólo se pierden kilos porque los animales no pueden alimentarse debido a la falta pasto y de agua, sino también porque que se generan pérdidas, ya que hay que hacer fuertes inversiones en molinos, aguadas y suplementación animal», confiaba un analista del mercado ganadero.
«La situación se está complicando y va a traer serios problemas para los productores. Nuestro representante en Corrientesmanifestaba que ya hay problemas de tacto y que la preñez sólo llega a 30% por la falta de agua. Los gobiernos deben tomar cartas en el asunto y se deben acelerar las declaraciones de emergencia. La situación se repite en el Chaco y en el sur bonaerense», decía ayer a este diario Daniel Asseff, economista de Coninagro. «En el centro y sur de Chaco ya empezaron a alterarse las napas, y la gente comienza a sacar hacienda de sus campos y la malvende. Los campos grandes, generalmente, están aprobados para vender a la Unión Europea y no pueden recibir hacienda de los pequeños productores, quienes terminan liquidando su ganado», decía ayer Juan Capozzolo, presidente de la Asociación Rural de Basail, Chaco. «Ya no hay ni quemazón.