Al menos desde el exterior llegan buenas noticias para la Argentina. Ayer, la soja -el principal producto exportado por nuestro país- registró en el mundo otra fuerte suba de 3% y acumula una ganancia de 23% en poco más de un mes. Es decir que los productores argentinos ya lograron compensar, vía precios, las retenciones de más de 20% que aplica el gobierno y los deja con un muy buen margen de rentabilidad. Además, el aumento de las cotizaciones tiene tres consecuencias positivas para la economía: 1) le aporta al campo un ingreso extra de 540 millones de dólares que le permitirán a Lavagna recaudar casi 500 millones de pesos más por los impuestos a las exportaciones; 2) estimula la venta de la cosecha retenida -se estima que aún quedan 18 millones de toneladas de soja en manos de los productores- aliviando la presión sobre el dólar (ayer esto quedó de manifiesto con la importante liquidación de divisas que realizaron los exportadores); 3) alienta al campo a incrementar fuertemente la siembra para la próxima campaña con lo que habrá mayor actividad económica en el interior y asegurará un mayor ingreso de divisas para el año próximo.
Los pronósticos de cinco días hablan de escasas lluvias durante jueves y viernes, y al norte de la región sojera se esperan temperaturas de hasta 33 grados. Las estimaciones meteorológicas de 6 a 10 días ya prevén temperaturas normales que no incidirían negativamente sobre los cultivos.
Esta situación climática ya generó alzas de 15% en los precios de granos en Estados Unidos desde el 1 de mayo de este año ante la certeza de que la producción será menor a la esperada inicialmente. Ayer se consideró que la cosecha estadounidense llegará a 77,84 millones de toneladas, según el Departamento de Agricultura de EE.UU. conducido por Ann Veneman.
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