"Positivo", pero demasiado caro
Las repercusiones que generó ayer el megacanje por más de 29 mil millones versaron sobre un mismo temor: "Si la operación fracasara, caerán el gobierno y la Argentina". Aunque la mayoría de las opiniones apuntó a que el canje de deuda es "positivo", así como "necesario", los economistas, empresarios y políticos explicaron que, sin una baja en los costos de la política, "mejor administración" y una imprescindible caída del riesgo-país, no habrá reactivación. En general, todos coincidieron en que la tasa de la operación es demasiado alta.
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(Economista)
(Espert & Asoc.)
ORLANDO FERRERES
(Ferreres y Asoc.)
MARTIN REDRADO
(Fundación Capital)
JORGE AVILA
(Economista del CEMA)
Si el megacanje fracasa y si en el término de dos meses no baja el riesgo-país, se caerán abrazados el presidente Fernando de la Rúa y el ministro de Economía, Domingo Cavallo. La operación, indudablemente, va a servir. El gobierno tenía que hacerlo para poder resolver las cuestiones urgentes y dedicarse a lo importante. Cavallo hizo lo correcto, ya que el canje de deuda era todo lo que estaba a su alcance para poder descomprimir el horizonte financiero. Si el riesgo no baja de los 1.000 puntos, los mercados voluntarios de créditos seguirán cerrados y, en seis meses, tendríamos otro megacanje, pero diferente, porque en esa oportunidad será con un hombre distinto.
CARLOS PEREZ
(Fundación Capital)
El megacanje es un instrumento que ayuda, pero que no resuelve las cuestiones de fondo. La convertibilidad con canasta de moneda es un instrumento mucho mejor desde el punto de vista de la neutralidad financiera, comercial e inflacionaria. El megacanje extiende el período para reconocer que el mercado sigue cerrado para financiamiento voluntario. Desde el punto de vista de los instrumentos, tanto el blindaje como el megacanje hacen desaparecer en el corto plazo el fantasma del default. El blindaje se dio cuando el riesgopaís tocó los 1.000 puntos básicos, y el megacanje, cuando llegó a los 1.300. Puede bajar hasta 850 puntos, pero hay que avanzar en las reformas profundas.
RODOLFO TERRAGNO
(Ex jefe de Gabinete)
El canje de deuda es un alivio para el gobierno. Con esta operación, en cierta forma, se ha coimeado a los acreedores para que le den tiempo al ministro de Economía, Domingo Cavallo, para aplicar medidas que reactiven la producción. Lo que se ha hecho es mantener la deuda al ciento por ciento, refinanciada a tasas de interés de crisis. El monto de la operación no hubiera superado los 15 mil millones de dólares si se la concretaba a tasas de interés más convenientes.
JOSE IGNACIO DE MENDIGUREN
(Presidente de la UIA)
El megacanje constituye una disposición importante en la medida en que se entiendan los motivos que nos llevaron a tener que pedir primero un blindaje financiero y, después, un canje de deuda. La Argentina tiene una gran posibilidad para salir de la crisis, y considero que a partir de ahora, «se deberán adoptar medidas para aumentar el empleo y lograr el crecimiento de la economía. Cavallo hizo un diagnóstico correcto en cuanto a los factores que más afectan a la economía del país; el inconveniente mayor es que hay un gravísimo problema de competitividad.
EDUARDO DUHALDE
(Ex gobernador bonaerense)
Es un respiro claro para el gobierno, pero un respiro al fin. Era lo único que se podía hacer para enfrentar la crisis financiera. Pero hasta que la comunidad política no tome el poder de los sectores financieros en la Argentina, va a ser muy difícil resolver los problemas económicos. El gobierno comienza a cambiar el discurso, pero lo que hay que cambiar es el modelo de ajustes estructurales; tenemos que defender la producción nacional.
RAUL LAMACCHIA
(Vicepresidente de la Federación Económica de la provincia de Buenos Aires)
El canje era una necesidad fiscal indispensable para evitar la cesación de pagos de la deuda, pero que demuestra que la Argentina está subordinada al poder financiero. Sin duda, al poder financiero le importa poco el destino del país, de su economía y, mucho menos, de su gente. Sólo tendrá sentido si es aprovechado para promover políticas reales de apoyo a los sectores productivos, con el fin de reactivar el mercado interno y ganar competitividad internacional.




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