10 de diciembre 2002 - 00:00

Prat Gay reemplazará en el Banco Central a Pignanelli

El economista Alfonso Prat Gay fue designado ayer presidente del Banco Central en reemplazo de Aldo Pignanelli. El nombramiento se hizo tras una serie de reuniones que mantuvo, primero con Roberto Lavagna y luego con el propio Eduardo Duhalde. Puso como condición para aceptar el cargo que su designación tenga la aprobación del Senado y, de esa manera, asegurarse que lo mantendrá tras las próximas elecciones. Duhalde anoche convocó a legisladores para cumplir con ese requisito. No será fácil. Prat Gay trabajó hasta el año pasado en el JP Morgan en Londres, cuando fue propuesto por Domingo Cavallo para ser el vicepresidente del BCRA. Su pliego, entonces, no fue aprobado por el Senado. Su actual socio en la consultora económica APL, Pedro Lacoste, ocuparía la vicepresidencia del Banco Central. Quien propuso su nombre a Eduardo Duhalde fue el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof. Previamente, había concurrido en reiteradas oportunidades a Casa de Gobierno, convocado por el Presidente -lo recomendó Eduardo Amadeo-, para transmitirle su visión sobre la situación económica. A corto plazo, con Roberto Lavagna, debe decidir si antes del fin de semana se paga lo que se adeuda al Banco Mundial -u$s 726 millones-. Cabe recordar que la Corte Suprema aún tiene pendiente el fallo sobre la validez de la remoción de Pedro Pou, hace 20 meses.

El economista Alfonso Prat Gay fue designado anoche presidente del Banco Central en reemplazo de Aldo Pignanelli. La decisión se tomó tras una serie de reuniones mantenidas ayer en las que intervinieron Eduardo Duhalde, Roberto Lavagna y legisladores del PJ.

En primer lugar, el titular del Palacio de Hacienda, Roberto Lavagna, tras entrevistarse con Duhalde, se reunió ayer cerca del mediodía con Prat Gay. En ese encuentro, que tuvo lugar en el 5° piso del Palacio de Hacienda, se pasó revista a todos los puntos sobre los que el equipo económico mantuvo diferencias con el Banco Central, y fundamentalmente, Lavagna buscó interiorizarse del pensamiento de Prat Gay en esos temas clave. Pidió como condición el economista que su nombramiento sea aprobado en el corto plazo por el Senado.

•Aprobación

Prat Gay, en todas las presentaciones que realizaba en la consultora APL que conduce junto con Pedro Lacoste, ya venía manifestando públicamente su aprobación a las medidas que tomó Lavagna desde que asumió el Palacio de Hacienda. Tras la conversación mantenida con el jefe de Economía, Prat Gay se recluyó en las oficinas de APL en Plaza San Martín junto con Lacoste -ocuparía una silla en el directorio-para luego partir ambos rumbo a Olivos a la reunión final con Eduardo Duhalde (ver nota aparte).

En las últimas semanas, junto con Lacoste, y por gestiones de Eduardo Amadeo, Prat Gay tuvo más de una conversación con Duhalde, más como intercambio informativo que por otras razones. Su nombre fue aportado durante el fin de semana por Alfredo Atanasof, su padrino. Roberto Lavagna, enterado de estos movimientos, también se interesó y lo convocó. Allí hablaron de economía, negociaciones internacionales y también del interés del ministro de Economía en la continuidad de dos de sus hombres en la institución: Alberto Félix Camarasa y Víctor Bescos. A pesar de esto, existía la intención en Presidencia de separar a Camarasa de su cargo de director -ya que «el que saca (Lavagna) no pone»-, pues ha recibido más de una impugnación técnica y tampoco se lo reconoce personalmente.

Hubo varios puntos en los que Pignanelli y Lavagna discrepaban, pero el principal fue la medida para obligar a las empresas petroleras a que liquiden 100% de sus divisas de exportación en la plaza local, y así crear un mecanismo para solucionar la difícil situación de empresas locales endeudadas en el exterior.


Los puntos que fueron parte de los enfrentamientos de Lavagna con Pignanelli, y que se trataron con Prat Gay, fueron los siguientes:

Bono compulsivo a ahorristas: Lavagna decidió ofrecer BODEN en forma optativa a inversores cuando Pignanelli impulsaba hacerlo en forma compulsiva. Prat Gay comparte la visión con Lavagna.

«Corralito»: el Banco Central siempre quiso liberar el dinero retenido en cuentas corrientes y cajas de ahorro lo antes posible. Ya en agosto hubo enfrentamientos por la férrea postura de Lavagna de postergar esa decisión, que finalmente fue tomada hace 15 días.

Pago a organismos internacionales: Pignanelli pugnó para evitar que la Argentina entrara en default con el Banco Mundial en octubre pasado e impulsó el pago con reservas a ese organismo. Lavagna tomó la decisión contraria, algo que Prat Gay habría respaldado en el encuentro de ayer.

Cancelación de redescuentos con bonos: es lo que en la jerga del mercado financiero se conoce como «netting» (neteo). A través de esta medida, los casi $ 20.000 millones que el BCRA dio a entidades como redescuentos para aliviar la situación de iliquidez se podrían cancelar con títulos públicos (préstamos garantizados) que los mismos bancos tienen en cartera. Los asesores de Pignanelli estaban en contra de esta medida y, de hecho, aún no fue adoptada.

Valor del dólar: Alejandro Henke, economista jefe del BCRA, pretendía dejarlo bajar a 3,30 pesos. Lavagna, temeroso de que le bajen los ingresos fiscales por las retenciones a exportaciones, estaba en desacuerdo. También Prat Gay estaba más cerca de la postura del ministro de Economía.

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