Precios: discuten vencimiento de acuerdos. A la carne le bajarían las retenciones

Economía

El gobierno se apresta a anunciar acuerdos de precios con empresas alimentarias en las próximas horas. Lo mismo con supermercados antes de que venzan los ya firmados a fin de mes. A la carne le reducirían las retenciones a las exportaciones a cambio de que mantengan un precio fijo todo el año. Hasta ahora, se estuvo intentando frenar las expectativas de inflación desde el gobierno. Pero, más allá de esta estrategia, lo que se necesita de fondo son señales concretas, como dejar de mantener el dólar artificialmente en torno a $ 3,05. O frenar el gasto público. No es cierto que haya que optar entre crecimiento e inflación. Perú, por ejemplo, tiene la menor inflación de América latina y viene creciendo año a año a más de 5%. Para tener en cuenta.

Néstor Kirchner retomará sus conversaciones con las principales cadenas de supermercados, apuntando a renovar el convenio de precios que vence justamente el próximo 31. Ese acuerdo -igual que viene sucediendo con las alimentarias- sería hasta fin de año pero con revisiones bimestrales; así, serán contingentes a que se cumpla una serie de condiciones que se detallan más abajo.

Esta vez, a diferencia de lo sucedido en el pasado y en espejo con lo que viene encarando con los alimenticios, el Presidente eligió vérselas con los empresarios de manera directa, y no con las cámaras que los representan. La experiencia y los consejos como el de Alberto Alvarez Gaiani, titular de la COPAL, le demostraron que las organizaciones empresariales no están en condiciones de garantizar el cumplimiento de estos acuerdos que -al menos en el corto plazo- buscan reducir el índice inflacionario anual a un dígito. El contexto de esta necesidad enmarca los próximos acuerdos en áreas como turismo, que inciden poco en la inflación «de bolsillo» pero de todos modos son componentes del complicado índice de precios al consumidor.

• Mejor ánimo

Los supermercadistas aseguran que el ánimo del gobierno hacia ellos mejoró considerablemente respecto de los días de diciembre en que Kirchner atacó duramente y de manera personal a Alfredo Coto y a Horst Paulmann (Jumbo), imputándoles ser los responsables de la suba de precios. «Ahora entendieron que somos formadores de precios, pero en una proporción muy menor respecto de lo que lo son los proveedores», dijo a este diario una alta fuente de una de las mayores cadenas del país. Aseguran que en las últimas semanas el gobierno -a pedido de ellos- intervino para «parar» aumentos planteados por algunas azucareras, que los supermercados se negaron a convalidar: no compraron y llamaron al Ministerio de Economía. «Nos avisaron de lo que estaba pasando, y nos comunicamos con las empresas para que revieran su decisión; lo hicieron», se ufanó ante este diario una fuente oficial. De todos modos, a nadie se escapa que esta clase de controles o «política de precios» no podrá prolongarse sine die.

• Encuentros

El viceministro de Economía, Oscar Tangelson, y el secretario de Coordinación, Lisandro Salas, ya vienen manteniendo encuentros con las principales cadenas minoristas. Según fuentes del gobierno, los supermercadistas se mostraron «bien dispuestos» a renovar el acuerdo, pero lo condicionaron a tres factores:

• Que los proveedores mantengan inalterados
los precios netos. ¿Qué significa esto? Las empresas tienen una «lista de precios» igual para todos sus clientes, y sobre esos valores aplican descuentos por cantidad, promociones, etc. Esto, que en alguna época buscó viabilizar la aplicación de precios diferenciales para los mejores clientes -algo que hace tiempo ha dejado de suceder, según los supermercadistas- hoy podría funcionar como un vericueto para eludir los precios convenidos con Kirchner. O sea: el precio de lista seguirá igual, pero al eliminarse esas «promociones», de hecho aumentará.

• Que los proveedores mantengan inalterados
sus volúmenes de entrega. A los supermercadistas les preocupa que alguna de las empresas que aceptaron congelar los precios de algunos de sus productos dejen de entregarlos, y a cambio ofrezcan otros, de igual calidad pero de marca diferente, a un valor superior.

• Que el gobierno
garantice el marco macroeconómico. En esta área hay un tema que -créase o no- hermana a minoristas y proveedores: las tasas municipales. En las reuniones habidas (y sin dudas en las futuras) se habla de las gabelas que aplican los intendentes -se suponía que serían ellos quienes vigilarían el cumplimiento de las listas de precios convenidosque en muchos casos estarían por ser incrementadas. Algunas de ellas (como las de abasto) funcionan como aduanas internas, y otras (como las de publicidad, que gravan hasta las calcomanías que colocan las marcas en quioscos y almacenes) son consideradas « confiscatorias» por los comerciantes. Los empresarios también plantean su preocupación por los reclamos salariales, que podrían derribar cualquier acuerdo de partes.

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