22 de noviembre 2001 - 00:00

Premios y castigos en nuevo impuesto para las ganancias

Avanza en el Congreso una nueva versión del impuesto de emergencia a las ganancias. Los diputados analizan, con la aprobación de Domingo Cavallo, establecer un sistema de premios y castigos para las empresas que reinviertan sus ganancias en el país y las que las envían al exterior. De esta forma pagarían alícuotas más fuertes del tributo quienes no las inviertan en el país y habría beneficios para las demás. Pero la reforma a Ganancias podría ser más profunda aún. Se estudia gravar los dividendos que se abonan a accionistas, cuando en la actualidad sólo paga Ganancias la empresa. Los Diputados quieren alcanzar con impuestos las utilidades en las personas y aliviar el peso para las sociedades, trabajando al mismo tiempo sobre mecanismos para beneficiar la reinversión de rendimientos. Cavallo ya tuvo en su escritorio las variantes propuestas para el cambio en Ganancias. Los diputados quieren tratarlo en el recinto de sesiones el miércoles próximo.

Lejos de estar frenado, el proyecto para crear un impuesto de emergencia sobre las ganancias más altas de empresas y personas comenzó ayer a mutar hacia variantes quizás más riesgosas aún. Con la venia -o pedido expreso- de Domingo Cavallo los diputados comenzaron a modificar ese proyecto que ahora incluiría un sistema de premios para las empresas que reinviertan dividendos en el país y castigando a las que los giren al exterior.

Este esquema, que en Diputados llaman «a la chilena», incluiría también otros cambios profundos en el Impuesto a las Ganancias. Por ejemplo, se analiza la inclusión de beneficios para los tenedores de deuda pública que acepten ingresar en el canje de bonos. La idea, además, es trabajar sobre una mayor presión sobre los dividendos que cobran los accionistas y menor sobre el flujo de las empresas. Una vía para esto sería gravar los dividendos de acciones, en cabeza del accionista, cuando hoy están exentos ya que la ganancia del período es liquidada por la empresa. Los aliancistas, en especial el jefe del bloque radical Horacio Pernasetti y Darío Alesandro, quieren debatir el proyecto el miércoles de la próxima semana, en la que puede ser la última sesión del período ordinario y de la vieja Cámara de Diputados, si es que el Ejecutivo no prorroga ese plazo hasta el 10 de diciembre.

Mas allá de las desmentidas de Economía, sobre la paternidad del proyecto, el Congreso siguió adelante con la idea de modificar Ganancias. Ahora desde el ministerio les pidieron que avanzaran con la eliminación de exenciones en Ganancias y en dar beneficios especiales a quienes mantengan sus dividendos en el país. Pero se mantendría el principio general de establecer una tasa especial para las personas con un ingreso superior a $ 1 millón anual y empresas con dividendos superiores a $ 5 millones. De todas formas, aunque la creación del impuesto se mantenga podría haber cambios en los montos.

«La idea es no perjudicar a algunas empresas del sector privado que reinvierten en el país. Incluso incentivar estas conductas»
, dijo ayer uno de los diputados que analiza el proyecto.

• Incentivos

Por eso es que se trabaja en incentivos especiales para los mecanismos de inversión de utilidades. El proyecto también incluirá limitaciones al blanqueo de capitales que lanzó el gobierno en el último paquete de medidas, para que ese proceso quede acotado a las normas del GAFI en materia de lavado de dinero.

Para consultar la redacción final, los diputados le enviaron un mail del proyecto a Vito Tanzi, quizás por miedo a que consultores locales filtraran la idea.

• Pago previo

En la actualidad los dividendos de acciones no están gravados en cabeza del inversor porque paga la empresa por la totalidad de la utilidad antes de repartir. Es decir, no pagan porque la ganancia ya se pagó.

Sí esta gravada la compra venta de acciones, al punto que desde el viernes pasado rige un nuevo un régimen de retención sobre la compraventa, cambio, permuta o disposición de acciones o demás títulos valores.

Por eso es que la idea de gravar los dividendos puede realizarse a través de gravarlos en cabezas de las personas y disponer un sistema de retención para los accionistas que no se identifican.

La otra medida que se analiza, castigar a quien envía dividendos al exterior, se configuraría en una novedad local ya que hoy no existe ningún régimen ya que en realidad la reinversión no tiene ningún beneficio.

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