La soja sigue cayendo. Ya perdió 25% en los últimos tres meses y acumula recortes de casi 1.000 millones de dólares sobre el tonelaje que aún se encuentra sin comercializar. El precio muestra un nivel apenas 7% superior a lo que operaba cuando comenzó el boom alcista. Se acentúa la preocupación de productores que asumieron compromisos con una oleaginosa a valores más altos -como arrendamientos de campos- y hoy se encuentran con que ya se esfumaron casi u$s 60 millones por tonelada en 90 días. Se inquieta el gobierno también porque caerá el ingreso por retenciones.
La soja continuó cayendo ayer en la Argentina al ritmo de los recortes impuestos por el mercado internacional. La oleaginosa cayó 2% ayer y acumula una pérdida de 25% en tres meses, y se ubica muy cerca del precio que mostraba cuando se inició la escalada alcista. En el mercado de futuros, la posición agosto cotizó en u$s 170,7 y en abril se ubicaba en u$s 229,3.
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Durante los 90 días, el grano se depreció u$s 58,7 por tonelada, y se estima que las pérdidas totalizan alrededor de u$s 937 millones calculados sobre las 16 millones de toneladas que aún faltan comercializar en el país.
La fuerte baja en el precio de la soja durante los últimos 90 días se debe al fuerte impacto que causó el freno de la demanda de China, con importadores asiáticos que siguen frenando embarques y renegocian los contratos. También juega el buen clima para los cultivos en Estados Unidos, lo que garantiza una cosecha importante. Los analistas sostienen que el año pasado el mercado encontraba, para esta misma época, a importadores chinos comprando con frenesí y un clima complicado en las principales zonas de producción estadounidense.
Un año atrás, la oleaginosa cotizaba en u$s 158,8 por tonelada, 7,5% por debajo del valor actual. Los operadores analizaban ayer que, en un mercado local tan volátil, dicho precio podría equilibrarse en un par de jornadas.
«El mercado estadounidense ingresa en su recta final. Está más definida la cosecha de maíz que la de soja, y si el mayor productor del mundo acierta con un volumen de producción alto, vamos a necesitar una mayor variación de precios en la demanda. Entonces, no nos queda otra que esperar la reacción de Asia y de Europa para analizar la tendencia de precios», decía el analista de Panagrícola, Ricardo Baccarín.
Lo cierto es que los precios de la soja en Chicago cayeron ayer al valor más bajo desde setiembre del año pasado. La cotización se ubicó en u$s 241,59 para la posición agosto y u$s 218,17 para noviembre. «Una medida de cómo viene evaluando el mercado la evolución del cultivo y del clima es la cotización del contrato noviembre '04 en Chicago que representa la primera posición de cosecha nueva en ese país. Dicho valor se ubica en el menor nivel de los últimos 100 días», indicaba ayer José Frogone, de Cortina-Beruatto.
«Entramos en zona crítica», se repetía ayer en la Bolsa de Cereales cuando los precios de la plaza local mostraban una soja de u$s 171 en el disponible y u$s 154 por tonelada en la posición mayo de 2005. «El stock es bajo porque, si no se consume más, la gente va a esperar para comprar cuandolos precios caigan más», agregaba Baccarín. Los analistas coinciden en que el mercado ingresó en una «zona crítica», donde las bajas ya no se pueden predecir y la recuperación no está a la vista con miras a la buena performance climática. De hecho, llovió ayer en EE.UU., y los precios cayeron.
La fuerte caída en la oleaginosa golpea de lleno sobre los productores que concretaron arrendamientos a precios altos para la nueva campaña 2004/'05 y terminará afectando el ingreso del Estado vía retenciones a la exportación.
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