5 de junio 2001 - 00:00

Presión oficial para que la SEPI aporte dinero a Aerolíneas

Presión oficial para que la SEPI aporte dinero a Aerolíneas
Se confirmó ayer que el gobierno considera que cumplió ya todos los compromisos asumidos con la SEPI, dueña de 85% de Aerolíneas Argentinas, y que en consecuencia estima que la sociedad española debería ahora integrar el dinero que permita el funcionamiento de la empresa de bandera.

Esta opinión surge tanto del presidente de la Nación, Fernando de la Rúa, como del jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y del ministro de Economía, Domingo Cavallo. El Presidente espera que «la SEPI asuma un mayor compromiso para la solución de los problemas de la empresa, que tome una actitud más decidida para asumir responsabilidad y que fundamentalmente trate de plantear otra alternativa que pueda satisfacer alguna de las objeciones desde el ámbito de los empleados», dijo el vocero presidencial, Ricardo Ostuni.

También dijo que «el gobierno seguirá atentamente la evolución del conflicto, poniendo todo el esfuerzo que sea necesario para salvar las fuentes de trabajo, asegurar la continuidad de la empresa y preservar la línea de bandera».

Según Ostuni, el Presidente espera que «la SEPI asuma el compromiso que como accionista mayoritario le compete y tome una actitud activa, no dando una pauta de lo que desea y quedán-dose a la expectativa de que los demás discutan».

Esta posición del gobierno no obtuvo ayer respuesta por parte de la empresa española. La vocera de Aerolíneas, que representa en realidad a la SEPI por tratarse del accionista mayoritario, dijo que habrá que esperar hasta hoy para saber si hay alguna respuesta de la sociedad española.

Mientras tanto, dijo la vocera, «seguimos con la misma postura, por más que lo pida De la Rúa: si no hay acuerdo con todos los gremios, la SEPI seguirá esperando».

La sociedad estatal española mantiene de esta forma la postura de que, antes de volver a poner dinero en Aerolíneas, los siete gremios aeronáuticos deben aceptar el llamado plan director que implica modificación de las convenciones colectivas y reducción de los salarios de hasta 20%.

De las siete entidades, cinco firmaron el acuerdo pero no cerraron cómo será la rebaja salarial, el de aeronavegantes aceptó el arbitraje propuesto por el Ministerio de Trabajo pero lo sujetó a la reincorporación de 58 azafatas despedidas, y el de los técnicos rechazó el plan director y supeditó la aceptación del arbitraje a que la SEPI presente un plan de viabilidad que garantice el funcionamiento de Aerolíneas.

Frente a esta situación, la sociedad española adoptó una posición de intransigencia que fue respaldada por la ministra Patricia Bullrich por lo menos hasta la semana pasada. Por su parte, Ostuni ayer sostuvo también que «es hora de que se busque el camino definitivo; si hay cinco gremios que están de acuerdo, es razonable que la SEPI haga un aporte y que analice la posibilidad de mejorar la propuesta».

El vocero agregó que el Presidente «está preocupado porque el conflicto se dilata y ya debería estar resuelto» y dijo que el gobierno observa «cierta pasividad en la SEPI, porque dio un ofrecimiento y allí se quedó, no continuó con las negociaciones».

Por su parte, la vocera de Aerolíneas dijo que no hubo contactos con
Ricardo Cirielli, titular del gremio de los técnicos, y que se espera que presente una propuesta, aunque en realidad la misma ya fue presentada y discutida en Madrid la semana pasada, cuando el dirigente gremial se entrevistó con la cúpula de la SEPI en presencia de Bullrich.

La vocera de Aerolíneas dijo que también la empresa «está barajando la posibilidad de consultar a cada técnico en forma individual sobre si acepta o no el plan director a cambio de la continuidad de la empresa, pero todavía no ha decidido cómo podría instrumentar una iniciativa de esa naturaleza.

Esta alternativa lanzada por la compañía es en realidad una nueva forma de presión sobre el gremio de los técnicos, más que una posibilidad real, porque los acuerdos individuales fijando condiciones laborales por debajo de las establecidas en los convenios no tienen validez legal.

Ostuni dijo que el Presidente le encomendó a Colombo y a Bullrich que hablen con la SEPI, para explicar «la posición del gobierno, que la semana pasada anticipó su cuota societaria para que se paguen los sueldos».

Según la sociedad española, en tanto, «Aerolíneas no tiene dine-ro, y por ahora se va solucionando el día a día, aunque con el riesgo de que podrían pararse los vuelos al exterior por la imposibilidad de cargar combustible en algunos destinos».

Ni en el gobierno ni en los gremios
queda claro hasta dónde va a llegar la sociedad española en su estrategia de no poner dinero que repercuta desfavorablemente en los propios ingresos de la compañía de aviación.

Pero para todos, incluida la propia SEPI, la posibilidad de la quiebra está descartada, por lo menos por ahora. «La SEPI no la va a pedir y si la pide un acreedor, se levantará cualquier pedido en ese sentido», les dijo el domingo Emilio Cabrera, representante de la sociedad en Aerolíneas, a los cinco gremios que aceptaron negociar.

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