Prevé el Brasil una devaluación fuerte del peso
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«Es el régimen cambiario que más posibilita el crecimiento de la Argentina y el que más nos beneficia», señaló.
• Expectativa
Según Fraga, una eventual devaluación del peso argentino no tendrá un impacto macroeconómico en Brasil ya que «uno u otro se beneficiaría y uno u otro se perjudicaría».
«La expectativa es que, si sucede alguna cosa, será el atraso en los pagos a los exportadores brasileños y no algo peor, como la falta de pago», indicó.
Fraga descartó la posibilidad de que Brasil solicite un nuevo préstamo especial al Fondo Monetario Internacional debido a la crisis argentina. «Ni siquiera trabajamos con la hipótesis de sacar los 10 mil millones de dólares que todavía tenemos disponibles», dijo.
De acuerdo con Fraga, el Banco Central resolvió mantener la tasa de interés básica en 19% anual como una «postura defensiva» frente a la crisis argentina.
La salida de la Argentina del régimen cambiario de paridad fija con el dólar era dada ayer como cierta en la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), que concentra 30% de la producción industrial del país.
«Ya existen indicaciones de que el peso sufrirá una devaluación de más de 50 por ciento», señaló la directora del Departamento de Estudios Económicos de la FIESP, Clarice Messer.
«La crisis de la Argentina sólo tiene paralelo con la de Rusia, en 1998. Esto abre buenas oportunidades para que los empresarios brasileños compren empresas en la Argentina ya que, si no lo hacen, colegas de otras países lo van a hacer», señaló Messer.
• Perjuicios
De todos modos, Messer sostuvo que la crisis de la Argentina perjudica a Brasil, que absorbe 12% de las exportaciones brasileñas de productos industrializados.
«No podemos imaginar que Brasil quedará inmune. Claro que nos va a afectar», dijo Messer, quien subrayó que Brasil tendrá que buscar nuevos mercados para sus productos industrializados. Al mismo tiempo, apuntó que los industrialistas brasileños deben buscar «ayudar» a la Argentina, principalmente realizando inversiones en el país vecino.
En tanto, el presidente Fernando Henrique Cardoso descartó ayer que la crisis argentina vaya afectar a Brasil. «No hay ningún riesgo de contaminación. Brasil es diferente, no tenemos ninguna crisis institucional, ni social ni política», aseguró el mandatario en una breve declaración a la prensa antes de viajar a Montevideo para participar en la Cumbre del Mercosur.
Respecto de las eventuales repercusiones de la crisis argentina en el Mercosur, el presidente brasileño admitió la posibilidad de hacer una pausa «para respirar».
«Si fuese necesario parar para respirar, como es propio de todo recorrido que se hace en mayor o menor velocidad, así lo haremos. No porque queramos parar, sino porque debemos prepararnos para un salto mayor», declaró Cardoso al matutino «Valor».
Cardoso insistió en que la crisis argentina no ha dañado el curso de la economía. Como pruebas destacó que mientras en la Argentina se están revisando los salarios a la baja, en Brasil el salario mínimo va a subir de 181 reales (78,6 dólares) a 200 reales (87 dólares) y van a bajar los precios de los combustibles en 20% por la revaluación del real y la caída de los precios internacionales del petróleo.



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