Anoche el euro se operaba con una leve baja: en Asia y Europa la cotización del dólar frente a esa moneda se ubicaba en los 1,2543 unidades. Los operadores advertían en los primeros negocios de 2004, que el leve freno que mostraba ayer el euro, era en realidad, un descenso frente a la tendencia y a los pronósticos alcistas de todos los analistas.
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El euro tocó el último día del año pasado un nuevo récord sobre el dólar, a 1,2649, con un alza de 21% en los últimos doce meses. Tras su rápida escalada, el Banco Central Europeo ancló la cotización en 1,2630 para evitar remezones en los mercados.
Son valores que eran imposibles de imaginar respecto a lo que sucedía hasta hace tiempo, cuando el euro se mantenía bien por debajo de la relación 1 a 1 con el dólar, e incluso, el 26 de octubre de 2000, había tocado un mínimo absoluto de 82,3 centavos.
Cuando comenzó a operar, en 1999, nadie imaginaba que en tan poco tiempo iba a lograr torcerle el brazo a la divisa más fuerte del mundo. Sin embargo, hasta ahora, los hechos demuestran lo contrario. Poco a poco, entre los años 2000 y 2001, la divisa europea si bien tuvo que sortear algunos problemas típicos de una unión monetaria, fue ganando terreno.
Sorprendentemente, durante 2003 la divisa común europea se apreció con respecto al dólar en más de 20%, pasó de 1,05 a 1,26 dólares por euro.
El despegue de la moneda única tomó fuerza con el conflicto militar de EE.UU., y de ahí en más continuó con una tendencia imparable. Como si fuera poco, los expertos aseguran que esta «buena racha» de la divisa comunitaria seguirá firme, y pronostican que alcanzará los «1,35». Este es el valor en el cual comenzará a intervenir el Banco Central Europeo, según fuentes de este organismo. Esta postura es lógica, a Europa no le conviene tener una moneda excesivamente fuerte, ya que perdería competitividad. Esto a la larga crea desempleo y agrava la recesión, lo que afecta a Alemania desde hace tres años. Son varias las causas que explican la fuerte apreciación del euro, una de ellas es el diferencial de las tasas de interés. En EE.UU. las tasas ofrecidas son menores, lo que motiva a los inversores a trasladar sus saldos a bancos del «viejo continente». Además, otra causa importante es el doble déficit que atraviesa la economía norteamericana, tanto fiscal como de la balanza de pagos.
Por último, la guerra con Irak y la constante amenaza de atentados terroristas sobre suelo estadounidense, también juegan contra la fortaleza del billete verde.
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