17 de julio 2001 - 00:00

Previsible: volvió a caer en junio producción industrial

Previsible: volvió a caer en junio producción industrial
Junio de 2001 pasará a la historia económica argentina con mucha pena. La recesión, que «oficialmente» comenzó en junio del '98, cumplió finalmente tres años, entró con toda fuerza y vigor en su cuarto período y se encuentra por estos días bastante lejos de una recuperación. Ahora ya se puede decir que superó técnicamente al tequila, con lo que definitivamente se está sufriendo la peor crisis económica de los últimos años. Les queda aún por definir a los analistas si este proceso recesivo no es aun más malo para la industria que el vivido durante la hiperinflación.

Hay algo peor. Según los técnicos que se especializan en la medición de los índices de producción industrial, es prácticamente imposible que para junio de 2002 la actividad manufacturera logre superar los niveles de junio del '98, con lo cual todo el proceso podría cumplir cuatro años; con lo que efectivamente se convertiría en la peor recesión en décadas para la Argentina.

Los datos sobre la producción industrial en junio de 2000 que prepara el INDEC confirmarían esta tendencia. Según la información que manejan las consultoras privadas, el mes pasado la producción industrial arrojaría una caída interanual de aproximadamente 1% medido en términos de «tendencia del ciclo»; una forma de medir con mayor precisión la desestacionalización.
La buena noticia es que la caída sería menor porcentualmente a lo que se venía registrando en los primeros meses del año y que mostraban un promedio de 2%.

En los tres años completos de recesión que se cumplieron en junio de este año, en total la producción industrial cayó aproximadamente 14% en términos desestacionalizados; pasando de un nivel de 121 a aproximadamente 105 puntos del oficial Estimador Mensual Industrial.

Para los analistas privados, el actual proceso recesivo puede dividirse en tres períodos. El primero, entre junio del '98 (incluso los primeros síntomas de recesión se comenzaron a vivir en abril de ese año) y enero del '99, fecha en que Brasil devaluó por primera vez el real.
Hasta allí la producción industrial había comenzado a caer por efectos de la crisis del sudeste asiático y, fundamentalmente, por el default de Rusia. Muchas de las exportaciones con valor agregado, fundamentalmente aceros, y commodities elaborados comenzaron a ver cómo su demanda internacional caía.

Además ya comenzaba a verse un proceso que aún hoy afecta a la actividad local y que a la larga determinó la crisis casi terminal de la competitividad de las empresas manufactureras locales: la revaluación del dólar frente a las monedas europeas.

Desde los primeros días del '99 la situación empeoró por la devaluación del real y la consiguiente caída de la actividad en Brasil. En ese momento comenzó el segundo proceso recesivo. A la caída de la siderurgia se sumó la crisis de la industria automotriz, que a la larga se convertiría en un símbolo de la recesión. Además comenzaron también a sufrir fuertemente las industrias locales de textiles, papel, bienes de capital y electrodomésticos; en todos estos casos, por la creciente importación de productos similares desde Brasil. Hubo un leve amague de recuperación entre abril y mayo del '99, pero luego la situación volvió a decaer.

• Congelamiento

Sin embargo, en setiembre del '99 la recesión pareció comenzar a ceder. En esa época se descontaba el triunfo electoral de Fernando de la Rúa y se sabía que su ministro sería José Luis Machinea. Aunque hoy parezca ciencia ficción, en esos días este tándem generaba amplia aceptación entre empresarios, banqueros y consumidores en general; ya que se creía que las reglas generales de juego no serían cambiadas y que la Alianza cumpliría sus promesas de no afectar más al sector privado y que «el ajuste lo haga la política», según uno de los hits de campaña. Además, la recesión en el sudeste asiático comenzaba a ceder y el mercado interno brasileño reclamaba cada vez más productos argentinos por un aumento de la demanda una vez pasada la tormenta devaluatoria. En el último trimestre del '99 la producción industrial mostró un aumento de más de 5% y quedó a un leve impulso de alcanzar los niveles de junio del '98.

En el primer trimestre de 2000 el equipo económico de Machinea pergenió y puso en funcionamiento el famoso «impuestazo» que impactó de lleno en la confianza de la clase media.
A partir de allí la recuperación que se vio en el último trimestre del '99 se congeló, la actividad comenzó a paralizarse y así se mantuvo durante casi todo el año pasado hasta llegar al inocuo 0% de producción industrial. A fines de 2000 Machinea puso en práctica su último ensayo con el blindaje financiero, que luego quedó perimido con los datos de la producción del primer trimestre del año. Machinea se fue y durante 20 días los reemplazó Ricardo López Murphy. Este se fue y vino Domingo Cavallo con un mensaje productivista. En ese lapso de febrero a mayo la industria cayó casi 5%, fruto de la desconfianza. En junio continuó la tendencia y se tomó la palabra del actual ministro de Economía sobre que en realidad se está viviendo «una recesión que se convirtió en una depresión que nos está destruyendo».

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