26 de mayo 2021 - 00:00

Proclama del 25 de Mayo: "Primero la salud y la vida, después la deuda"

Más de 2.000 personalidades relacionadas a la política, las artes y el empresariado firmaron una proclama del 25 de Mayo titulada “Primero la salud y la vida, después la deuda”, donde solicitaron priorizar la vida ante la pandemia de coronavirus y reclamaron al FMI que flexibilice sus condiciones en el arreglo de la deuda.

Referentes políticos, sindicales, sociales, empresariales, religiosos, juristas, referentes de Derechos Humanos, científicos, académicos, artistas y periodistas, suscribieron una proclama con el fin de impulsar la suspensión de los pagos por capital e intereses de la deuda que Mauricio Macri contrajo con el FMI, y de las acreencias con el Club de París, mientras se extienda la emergencia sanitaria.

También reclamaron reprogramar los vencimientos con los organismos financieros internacionales con plazos que subordinen el pago a las verdaderas posibilidades del país. Y que el dinero correspondiente a los Derechos Especiales de Giro (DEG) se utilice para enfrentar la pandemia y no para pagar deuda, en sintonía con el proyecto del Frente de Todos en el Senado.

Las firmas están encabezadas por Raúl Zaffaroni, Fernanda Vallejos, Héctor Daer, Pablo Moyano y Hugo Yasky. También acompañan Guillermo Moretti, Andrés Gallardo, María Teresa García y Víctor Hugo Morales, entre otros.

Se suman al petitorio otros puntos como el apoyo a la querella criminal iniciada por el Gobierno Nacional contra los funcionarios actuantes del anterior gobierno en la obtención del préstamo “stand by” con el FMI, así como la investigación del destino de esos fondos para “identificar a los responsables de la fuga de capitales”.

Por último, exigen al FMI que “brinde todo el apoyo para continuar con las investigaciones, determinar y diferenciar deuda legítima de ilegítima y que, asimismo, colabore en encontrar los fondos fugados del país”.

En uno de los párrafos más contundentes del escrito remarca: “El FMI debería no sólo adoptar un plazo en el que sea posible acotar el servicio de deuda del país, sino que sería justo que reconozca una quita de capital, a manera de compensación por las faltas cometidas en el otorgamiento del préstamo, sin desmedro de las consecuencias fácticas en que pueda derivar la auditoría.

El caso argentino no es uno más, sino que constituye una bisagra de fin de época. El FMI es un organismo que no debería fomentar ni planes de ajuste ni modelos económicos que condicionen los derechos políticos de las ciudadanías a darse sus proyectos económicos, ni los derechos sociales de los sectores vulnerables de las economías periféricas”.

En este marco y modo de cierre la proclama detalla: El mundo, no solo Argentina, se encuentra ante una crisis excepcional que requiere respuestas acordes a las prioridades de una emergencia sanitaria, social y económica inédita y no que profundicen aún más los enormes e injustificables desequilibrios que ya padece la humanidad. El presente y el futuro están en juego”.

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