Madrid (especial) - Fernando de la Rúa señaló ayer que los principales inversores españoles en la Argentina le trasmitieron su «voluntad de intensificar» el comercio con el país y su «gran confianza» en la política económica argentina.
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En declaraciones hechas en la residencia del embajador argentino en España, Ricardo Laferriere, De la Rúa expresó su «alegría» por lo que calificó como «un signo de confianza que reafirma nuestro compromiso de reactivar el mercado interno».
Antes de dirigirse a una cena privada que mantuvo anoche con el presidente del gobierno español, José María Aznar, el mandatario argentino propuso que el siguiente paso es la «confianza en nosotros mismos», lo que debe ir acompañado por el «compromiso social de ayudar a los que menos tienen». De la Rúa se entrevistó con Alfonso Cortina (presidente de Repsol-YPF), Rodolfo Martín Villa (titular de Endesa), Francisco González (copresidente del Banco Bilbao Viscaya argentina), Francisco Luzón (director general del Banco Santander Central Hispano), César Alierta (presidente de Telefónica) y Gonzalo Pascual (presidente de Marsans, el grupo empresario que adquirió Aerolíneas Argentinas), entre otros.
Ante una consulta, el Presidente dijo que el déficit cero es «un elemento clave que significa equilibrio fiscal y gastar lo que se tiene» y que supone -entre otras cosas-«diálogo con las provincias para procurar el refinanciamiento de sus deudas». En cuanto a la política económica, reiteró que no habrá devaluación y sostuvo que «se está trabajando para que mejoren los niveles del comportamiento de la recaudación, respecto de la de setiembre».
Al ser consultado sobre si el resultado de las elecciones legislativas del domingo altera la relación de fuerzas con la oposición, De la Rúa afirmó que «lo que debe haber es un sentido común de responsabilidad para defender el interés general». Reiteró, asimismo, que sus objetivos son «el crecimiento con equidad, la reactivación de la economía, la baja de tasas de interés y el aumento de las exportaciones».
Finalmente, repitió que «hay que tomar en cuenta el mensaje de la gente y, para eso, trabajar con más ahínco».
Cuando caía la tarde, De la Rúa y su comitiva se dirigieron al Palacio de la Moncloa, donde Aznar les ofreció una comida, tras lo cual se trasladaron al aeropuerto de Barajas, de donde emprendieron el regreso a Buenos Aires en el Tango 01.
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