26 de octubre 2001 - 00:00

Provincias PJ rechazaron el pacto fiscal de Cavallo

No hubo acuerdo ayer del gobierno con las provincias. «Es inaceptable la propuesta», reaccionaron los mandatarios, y los del PJ se retiraron. Anoche comían los radicales con Colombo, planeando volver a reunirse el lunes. Los gobernadores de las provincias más ricas (Santiago del Estero, Santa Cruz, San Luis, La Pampa, Santa Fe y Salta, junto con la Ciudad de Buenos Aires) son los más rebeldes. Hubo peleas de Cavallo con Kirchner, Ruckauf, Romero y Rodríguez Saá. Falla Cavallo porque no dice cuánto va a girar en 2002 y las provincias no pueden presupuestar. Tampoco se define refinanciación de la deuda provincial con bancos al prometido 7% anual. Cavallo habló frente al silencio capcioso de Colombo y Mestre, desautorizando la negociación hecha por el jefe de Gabinete durante esta semana. Está mal con todos, y aún se discute la poda de las facultades extraordinarias delegadas por el Congreso, que si bien habían sido otorgadas a Fernando de la Rúa, eran para él. El PJ está cada vez más crítico e inflexible con el gobierno. Aun así, este fin de semana puede haber algún tipo de acercamiento. Todo este proceso de idas y vueltas en los últimos 15 días conspira contra la tranquilidad económica e institucional del país.

La Nación y los gobernadores no lograron ayer, tras una árida y trabajosa negociación, firmar el acuerdo financiero que les permita superar la crisis por caída de la recaudación y el no cumplimiento de los compromisos de coparticipación.

Luego de discutir con Domingo Cavallo durante más de cinco horas en la sede porteña del Consejo Federal de Inversiones, los mandatarios del peronismo se levantaron enojados y rechazaron la propuesta de Economía que los fuerza a aceptar una reducción del piso de garantía de $ 1.364 millones desde enero de 2002, a recibir las deudas en títulos LECOP a cargo de sus finanzas (y no del Tesoro nacional) y una fórmula de renegociación de las deudas con la banca privada que creen insatisfactoria. Este último punto está considerado la clave del acuerdo porque les permitiría a las provincias salir del mercado de demanda de dinero hasta el año 2003 y con ése se experimentaría una drástica baja de la tasa de interés para todo el sistema financiero.

Los gobernadores de la Alianza, por su lado, fueron más tolerantes y se reunirán el lunes con la cúpula del gobierno para firmar un acuerdo que les permita mostrarse solidarios en lo político con la administración De la Rúa. Aquí una síntesis de cómo se frustró un acuerdo que el gobierno considera clave de sus negociaciones internacionales y para el lanzamiento de un paquete de iniciativas:

• Desde la mañana Colombo ya conversaba con dos gobernadores «amigos» por su extrema necesidad de fondos, fruto de administraciones calificadas como las más desastrosas de la Argentina. Pablo Verani (UCRRío Negro) y Jorge Sobisch (MPN-Neuquén) concurrieron para sondear al hombre de mayor confianza de De la Rúa, acerca de las posibilidades de acercar posiciones entre las partes. Colombo volvió a reiterar que todo dependía de Cavallo, que es quien tiene en sus manos los hilos más finos del llamado déficit cero.

• Faltaban unos minutos para las 13 cuando el jefe del Palacio de Hacienda ingresó al despacho de Colombo -de regreso de EE.UU.-, ansioso por saber en qué términos estaba la negociación con los gobernadores. «Estancada; lo único que podrían admitir los gobernadores es dividir la negociación entre quienes necesitan refinanciar sus deudas y quienes están cómodos acompañando», se escuchó decir al jefe del Gabinete de ministros. Se sumó a ellos el Presidente, que escuchó el diagnóstico con gesto enojado.

• A partir de las 12.30 comenzaron a arribar los mandatarios provinciales a la sede del CFI. El chaqueño Angel Rozas aprovechó y al ingresar inyectó optimismo: «No se puede demorar» el acuerdo entre Nación y provincias. Y de paso reclamó que se permita a las provincias participar en «la discusión con los bancos acreedores». Diplomático, el chaqueño destacó la «gran sensibilidad» por parte de De la Rúa frente a los reclamos.

• Carlos Ruckauf mostró otra cara. Afirmó que «mi paciencia se está acabando. Espero que Cavallo no venga a dar una nueva explicación y no vengan a contarnos, sino que vengan con una solución. Estoy muy molesto por el tiempo que nos hacen perder a los gobernadores».

• A las 14 cuando arribaron al lugar Colombo, Cavallo y Ramón Mestre ya estaban en el lugar Jorge Baldrich y Hugo Garnero. Una hora más tarde llegó Horacio Liendo. En el séptimo piso del CFI estaban todos los gobernadores, salvo el santiagueño Carlos Juárez.

• Al iniciarse el encuentro en el CFI, Cavallo comenzó a explicar las razones de la propuesta del gobierno y habló durante largos 50 minutos. El eje fue la necesidad de lograr el déficit cero, bajar las tasas financieras y que se abran los canales de financiamiento internacional. La explosión estuvo a cargo de Néstor Kirchner (PJ-Santa Cruz) que, golpeando la mesa oval y volcando algunas botellas de agua mineral, casi le gritó: «Lo que vos estás buscando es financiar tu déficit cero dejando a las provincias desnudas. Esto así no va».

• Adolfo Rodríguez Saá fue quien tuvo que calmar los ánimos, mientras se pedía a los secretarios que se retiraran para no escuchar la riña. El documento de 5 puntos que habían firmado todos los gobernadores en su contrapropuesta fue rechazado por Cavallo sin más. En cambio les ofreció lo siguiente: que los LECOP a emitirse deben tener garantía provincial, no nacional. Que a partir del 1 de enero de 2002 el recorte no será de 13 por ciento, quedando esa alternativa abierta para poder ser eventualmente aumentada si a la Nación le hacía falta. Y por último que la Nación les aseguraba 7 por ciento, ante 28 que están pagando en el financiamiento de sus deudas, y que esa diferencia la afrontaría el Estado nacional, que a su vez se los cobrará a las provincias en LECOP.

• Ruckauf tuvo duras palabras para con Cavallo, lo mismo que el salteño Juan Carlos Romero, Rodríguez Saá y el misionero Carlos Rovira. Ninguno parecía poder contenerse. «Lo único que tenemos es una promesa de gestión por 7 por ciento, que no está confirmada; y la cesión de la garantía del piso de coparticipación, así no» reflexionó alterado Romero. Los gestos eran agrios y el clima se caldeaba. Fue cuando decidieron hacer un cuarto intermedio, que duró más de media hora.

• Cavallo se sentó ante una computadora y comenzó a redactar lo que para él, sería el acuerdo definitivo, basado en el documento original del gobierno que había sido rechazado hace una semana por los gobernadores en forma unánime. La base del documento establecía que hasta fin de año las deudas de la Nación con las provincias serían pagadas en 100 por ciento con LECOP. A partir de 2002 a las provincias pobres -es decir, las que necesitan refinanciar sus deudas con los bancos- se les descontaría de la parte que les correspondiera de los $ 1.364 un porcentaje, que podía ser de 13%, o más. No se terminó de definir cómo se les pagaría a las ricas, que no piden refinanciar nada; mientras quedaba pendiente la tasa de 7 por ciento con los bancos para renegociar las deuda.

• Rodríguez Saá fue llamado a escuchar esa propuesta y la rechazó en nombre de sus compañeros gobernadores del PJ. «Es inaceptable.» Otros, adentro, confesaban consternados: «Nos quieren robar. Están incumpliendo con lo pactado. Lo de 7 por ciento no existe. Y si aceptamos todo terminamos comiéndonos una denuncia penal», confesaba uno de ellos. Para agregar: «Todo ha sido inútil; hemos perdido quince días para nada».

Dejá tu comentario

Te puede interesar