¿Quién cobra y quién no en el estado?
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Por eso, siempre se ha dicho que la responsabilidad del próximo presidente el 25 de mayo será enorme («es la silla eléctrica», llegó a calificarlo el propio Duhalde) y la situación del país será muy dura de sobrellevar.
Pensemos que al exterior se pudo dejar de pagar (el default conocido con tenedores de deuda privados) los intereses como mínimo porque no era fácil apretar a un gobierno que en meses se iba. Por eso el Fondo Monetario le concedió el «miniacuerdo» con metas leves para los primeros meses y muy severas -con el nuevo gobierno- para el resto del año. Hoy los grandes países del Grupo de los 7 y España que influyeron tanto para otorgarlo, se están arrepintiendo de ese «miniacuerdo». Con él evitaron que la Argentina, tras estar en default con privados por la deuda, lo estuviera también con organismos internacionales, lo cual hubiera sido un default total y una catástrofe para Duhalde. España y Estados Unidos calcularon que obligando al Fondo a otorgar el «miniacuerdo» -que los expertos del FMI no querían se retornaría en la Argentina a un presidente electo distinto a Duhalde, al ministro Lavagna y otros negociadores envalentonados con ese organismo precisamente porque se iban pronto.
Pero ahora resulta que no están los presidentes «serios» que esperaban (primero pensaban en Ricardo López Murphy y luego en Carlos Menem, uno eliminado y otro con panorama difícil) y se pueden encontrar de nuevo con Duhalde, representado por Néstor Kirchner, y con el más temible Roberto Lavagna al que menos quisieron siempre.
• Dureza
Por eso, si pierde Carlos Menem es bueno ir conociendo qué tipo de dureza le espera a la Argentina después del 25 de mayo. No sólo por las exigencias del Fondo, que ya se conocen y se descuenta serán más enérgicas con un eventual Kirchner ganador, sino también porque le será muy difícil a cualquiera cumplir las metas fijadas por un presupuesto aprobado por el Congreso en gastos de organismos oficiales.
Pensemos sólo que para cumplir ese presupuesto nacional, habiendo postergado ya $ 2.024 millones del primer cuatrimestre, ascenderá a $ 53.527 millones lo que resta pagar de aquí a fin de año. Y además tendremos que dar superávit primario de 2,5%.
Como hablamos de «la economía que viene» es bueno que cada parte del presupuesto conozca su situación. Sin agravar las cosas -por caso que le impongan pagos al exterior-, la deuda flotante a fin de año proyectando los incumplimientos del primer cuatrimestre llegará a 6.073 millones de pesos (o 2.030 millones de dólares).
La selección de a quién se le paga y a quién no, cuando hay poca plata, es una decisión política de un gobierno. Por caso en este cuatrimestre (observe la quinta columna del cuadro) a los únicos que les cumplieron son a la Administración de Alimentos y Medicamentos (que tiene un presupuesto chico de apenas 18 millones de pesos para el año) el Ministerio de Trabajo (monto altísimo de $ 3.800 millones), las ART, el Instituto del Teatro (apenas $ 6 millones por año), la Procuración y Sindicatura de la Nación, las Defensorías del Estado, Comercio Exterior y Comunicaciones, Superintendencia de Seguros, Migraciones. Completamente al día mantiene el gobierno duhaldista a la Justicia. te
Los más castigados son Vialidad Nacional (le deben en 4 meses ya 60,4%), el Estado Mayor Conjunto (55%) y, luego, la CONAE (Comisión de Actividades Especiales), ministerios del Interior, Salud y de Desarrollo Social. Todo un análisis sobre «beneficiados» y «postergados».



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