Reapareció en la Embajada Lavagna

Economía

Hubo fotos pero es difícil que alguien consiga publicarlas. Tan discreta fue la reunión. Lino Gutiérrez, el embajador de los Estados Unidos, convocó el martes, al mediodía, a un grupo muy discreto de economistas para despedir en su residencia a Mathew Haarsager. ¿Quién es este joven a quien quisieron agasajar, juntos, Roberto Lavagna, Alfonso Prat-Gay, Guillermo Nielsen, Leonardo Madcur, el delegado del Fondo Monetario Internacional en Buenos Aires Andy Wolf, el banquero Luis Caputo (Deutsche), el presidente de ABA Mario Vicens y el economista jefe del Banco Central Claudio Irigoyen?

Sencillo: es el representante del Tesoro de los Estados Unidos en Buenos Aires. O, mejor dicho, lo fue hasta estos días. El se marcha, cumplida su tarea, y sus jefes, en Washington, levantan la oficina que destacaron en Buenos Aires cuando se desató la crisis argentina y se temía por un contagio regional.

• Sospecha

Los anfitriones, sólo dos: estaba Hugo Llorens en la mesa, además de su jefe Gutiérrez. El menú, convencional. Casi tanto como la conversación. Patés, croquetas, un salmón con arroz y ensalada de frutas con helado. Oferta propia de un país deficitario, como los Estados Unidos, cuyos funcionarios excusan el cierre de la delegación del Tesoro en « razones presupuestarias».

Lavagna, reaparecido por primera vez desde su salida del Ministerio, igual que sus dos colaboradores, Nielsen y Madcur, sospecha que hay otras razones en el alejamiento. «¿Tiene que ver con el fracaso de la Cumbre de las Américas?», insinuó. El embajador no le iba a conceder ese dato. Después de todo, él tampoco quiso satisfacer su curiosidad respecto de otro enigma: «¿Tiene pensado ser candidato en 2007?», presionó Gutiérrez. Pero sus informes a Tom Shannon seguirán dejando esa incógnita sin despejar.

Por suerte estaba Nielsen para, con sus excentricidades, darle un poco de chispa al almuerzo. Se burlaron de su gorra, que paseaba por toda Europa hasta convertirse en símbolo del default. Pero el ex secretario de Finanzas no se irritó con el sarcasmo: está relajado, practica natación en Gimnasia y Esgrima y saca fotos de manera incesante con su cámara digital. Hasta de ese mismo almuerzo.

Fue una forma de entretener a los comensales, que evitaron hablar del pasado -Lavagna y Prat-Gay se ven bastante poco, tal vez nunca desde la salida del ex banquero central del gobierno- y del futuro -aunque resulte increíble, el apellido Miceli no se mencionó una sola vez-. Por suerte están Bolivia y su elección, el próximo domingo: sobre esa peripecia sí se mostraron todos preocupados. Aunque nadie cargó las tintas.

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