Rebote de la economía: los indicadores que le dan la razón al Gobierno y los que lo contradicen

Pese a los problemas económicos que sufre gran parte de la población, para el Gobierno se empieza a ver un rebote de la economía. La city analiza qué datos revisa y qué tan cierta es su mirada.

La economía de la gestión de Milei viene con una fuerte crisis. 

La economía de la gestión de Milei viene con una fuerte crisis. 

La Argentina vive una crisis económica pronunciada, que afecta a todos los sectores de la sociedad, pero el Gobierno asegura que la caída de la actividad tocó piso y el país está viviendo una recuperación de la actividad. Sin embargo, muchos analistas cuestionan esta visión y la pregunta instantánea que surge es si esto es relato o realidad y en qué números se basa el oficialismo para afirmar eso.

Recordemos que el ministro de Economía Luis Caputo afirmó este martes que el crecimiento va a ser más rápido de lo previsto y el Presidente publicó recientemente un semáforo de actividad con el que se jactó de que los indicadores mejoraron en mayo. Pero pareciera que están mirando sólo una parte de la realidad.

Muchos indicadores en terreno negativo

Y es que, desde el Centro de Economía Política (CEPA), indican que la recuperación económica aún está lejos. En primer lugar, menciona que se perdieron 94.963 puestos de trabajo en el sector privado de noviembre a marzo.

Asimismo, indican que el segmento de consumo muestra un rebote en patentamientos de autos, pero todavía funcionando 13,8% por debajo de mayo 2023. "Incluso el propio cuadro que publica el presidente registra una caída en la producción de autos de 7,1% mayo vs abril (ADEFA). Adicionalmente, si ponemos el foco en el consumo de carne vacuna, leche y yerba de abril, el derrumbe interanual alcanza el 13,5%, 15,9% y 21,2% respectivamente", apuntan.

En CEPA rescatan que "el único dato en color verde para los dos últimos meses del segmento comercio exterior es el de importación de bienes de consumo en cantidades". Las importaciones asociadas a bienes intermedios y bienes de capital que hacen a la actividad industrial se desplomaron 21,5% y 15,5% respectivamente en los primeros cuatro meses de gestión de Milei como se observa en el informe de Intercambio Comercial de INDEC.

Y mencionan que "el Gobierno festeja un aumento de 1,8% en el IPI de abril pero esconde una caída interanual del 20% en dicho indicador". Además, el indicador de utilización de la capacidad instalada industrial de INDEC en marzo está en el menor nivel de los últimos 9 años (53,4%).

Por otro lado, el recorte de 85% en la obra pública en el primer cuatrimestre del año impactó de lleno en la construcción. La comparación mensual en abril sugiere una ligera recuperación (1,7%) desde un 37,2% más bajo respecto al mismo mes del año anterior. Y, en este mismo sentido, la ligera recuperación que evidencian los despachos nacionales de cemento se logra desde un nivel 32% debajo de 2023. "En el 50% de los indicadores de mayo la caída continúa mientras que la otra mitad encuentra una ligera recuperación desde niveles considerablemente más bajos que el año pasado", dicen desde CEPA.

Datos de la realidad entusiasman al Gobierno

Para el economista Aldo Abram, director de Libertad y Progreso, lo que sostiene el oficialismo tiene cierto asidero en la realidad. "Hay ya datos de recuperación económica. De hecho, en el último informe de Construcción y de Producción Industrial (IPI), se ve una recuperación mensual. Asimismo, en el segmento, a pesar de que hubo una demora en la cosecha, se empieza a recuperar desde abril, cuando pudieron empezar a levantar la cosecha tras los problemas climáticos. Y hay otros sectores, como el inmobiliario, que empiezan a recuperarse también por la desregulación que se implementó", dice.

Abram anticipa que, seguramente se van a empezar a ver en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de abril datos más positivos si se toman desestacionalizados respecto del mes anterior y explica que, si bien es cierto que, probablemente, la comparación interanual sea negativa, "estos indicadores hay que analizarlos mes con mes para medir la recuperación porque la Argentina tocó el fondo del pozo y el hecho de que empiece a salir, se ve reflejado en el repunte mensual".

En igual sentido, el economista Federico Glustein menciona que "hay algunos indicadores que, si se analizan de forma desestacionalizada, dan bastante mejor que en los meses anteriores". Uno es el Índice de Producción Industrial (IPI), que entre marzo y abril creció 1,8% y el otro, la construcción, que subió 1,7%. A eso se suma el sector sojero, que por tercera vez consecutiva, muestra buenos índices de molienda. No obstante, advierte que hay sectores que muestran un mejor dinámica que otros, pero que el problema mayor y que está de fondo es que "el consumo no crece y eso hace que uno piense que no hay símbolos contundentes de recuperación".

Para el economista y director de FIEL, Daniel Artana, hay que esperar los indicadores oficiales de mayo y junio para un diagnóstico más preciso, pero se mostró distante del optimismo del presidente Javier Milei. "La caída del impuesto al cheque y la del IVA interno permiten anticipar entonces que la actividad todavía no rebota", señaló públicamente.

Una recuperación en V que aparece lejana

Pedro Gaite, economista de Fundación de Investigaciones Para el Desarrollo (Fide) afirma que, en el mes pasado, se vieron algunas variables que muestran un incipiente rebote que podría indicar que la actividad mostró un leve repunte. "Lo que pasa es que se trata de niveles muy bajos. Hay que pensar que la industria opera al 53% de su capacidad instalada. Se podría decir que muestra un leve repunte, pero no veo las condiciones para hablar de una recuperación en V porque no hay drivers claros", menciona.

En ese contexto, es esperable que la masa laboral caiga por la baja del empleo, no solo del salario, y las exportaciones no tienen la potencia por si solas de traccionar a toda la actividad. "Las exportaciones industriales están cayendo y está todo el tiempo el tema cambiario latente, pero, el problema es que que una devaluación podría perjudicar esta incipiente reactivación, mientras que, por otro lado, incentivaría la liquidación de dólares".

Para Sergio Chouza, director de consultora Sarandí, lo que está señalando el Gobierno como una recuperación es "un rebote lógico y pírrico de una economía que cayó de manera muy dramática y en la que cierto respiro vinculado a que la dinámica nominal se moderó respecto de los parámetros del año pasado". Eso, indica, hizo que se recuperaran algunos aspectos de la economía que estaban a la espera de los resultados de orden macro en los meses previos.

Explica que la magnitud de la caída había sido de tal dimensión que se trata, más que nada, de un síntoma de que la economía tocó un piso por la magnitud del desplome que se dio en los primeros cuatro meses del Gobierno de Milei y, ahora, mejora algo. "Los datos levemente más positivos son una golondrina que no hace verano", dice Chouza.

Una economía que parece haber tocado piso

Desde esta perspectiva, para hablar de una recuperación falta mucho. "Hay que recomponer salarios, reconstituir el consumo interno y que vuelva a haber poder de fuego de la masa salarial para que tracciones el consumo interno para poder hablar de una mejora más allá de un rebote pírrico", opina.

En tanto, desde el Centro de Economía Política (CEPA), advierten que "lo que no dice el Gobierno es que la economía está funcionando en un nivel considerablemente menor que en 2023" y señalan que hay muchos elementos negativos que hacen pensar que la recuperación económica aún está lejos.

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El comercio exterior muestra una leve recuperación.

El comercio exterior muestra una leve recuperación.

Qué hace falta para una recuperación real de la economía

Glustein coincide en que aún es pronto para hablar de recuperación de la economía considera que "hay que ser prudentes en ese sentido". Si se logra sostener en el tiempo este sendero, sí podría iniciarse una tendencia, pero sostiene que "falta recuperar el poder adquisitivo, el consumo y otros elementos que siguen sin ajustarse".

Para Abram tampoco es momento de cantar victoria. "No basta con una recuperación a raíz de una buena cosecha", advierte. Y explica que hemos visto muchas veces este tipo de situaciones en las que una buena dinámica del campo refleja mejores indicadores económicos, pero no se sostiene en el tiempo. "Lo que importa es cuán fuerte va a ser y cuánto va a durar la mejoría. La clave es empezar a salir del cepo, con una unificación cambiaria rápida, y la aprobación del paquete fiscal, que es importante para unificar el tipo de cambio", aclara.

Además, para Abram, la ley Bases es un paso hacia una atracción de las inversiones para la Argentina. "Se suponía que íbamos a empezar a cambiar de rumbo con la aprobación de estas leyes, pero no hemos tenido ninguna noticia en este sentido. Ese es un dato negativo que va a trabar la recuperación de la economía", vaticina.

Así, más allá de los enfoques ideológicos diversos que pueda haber en el mercado, parece haber consenso en el hecho de que aún es pronto para evaluar si este salpicado de algunos indicadores con cierta mejoría en el mes son realmente síntomas de una recuperación o no. Todo indica que aún hay tarea por hacer en materia política, salarial y cambiaria para avanzar en este camino y que los números incipientes que el Gobierno muestra hoy se consoliden hacia adelante.

El gran problema es que la gestión económica de Luis Caputo está teniendo muchos problemas para conseguir dólares y mantiene una macro levemente controlada a fuerza de palos (la recesión, un recorte indiscriminado del gasto, la licuación y la falta de actualización salarias) y con pocas, o ninguna en realidad, zanahorias (salvo por la promesa del RIGI y de levantar el cepo y la desregulación de algunos mercados).

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