La recaudación del gobierno deberá crecer por lo menos 3,4% en el bimestre mayo-junio (contra igual período del año pasado) para garantizar el éxito del megacanje y la continuidad de la relación entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Argentina. Con ese nivel de crecimiento en los recursos fiscales se alcanzará un déficit de u$s 5.000 millones para el primer semestre del año.
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La estimación fue realizada por Fundación Capital, que asegura que, a partir de un exitoso resultado en la recaudación y en el megacanje, desaparecerá el fantasma de la cesación de pagos y se podrán retornar a los niveles de riesgo país compatibles con el crecimiento económico.
La entidad consideró «bueno» el acuerdo alcanzado con el FMI aunque señaló que «no resulta en absoluto gratuito, ya que por un lado se tuvo que aplicar un nuevo paquete impositivo y por otro, la Argentina carga con el costo de un nuevo perdón por parte del organismo multilateral».
Ajuste virtuoso
En este sentido, indica que «la recomposición de la situación fiscal, si bien no deja de ser auspiciosa, significa una vuelta a la lógica del ajuste fiscal virtuoso. Esto, que es matizado por una serie de medidas prorreactivación en algunos sectores de la economía, tiene costos en nivel de actividad (significa una nueva transferencia del sector privado al público), lo que se torna crítico en una economía que lleva ya cerca de 3 años de recesión».
La entidad que dirigen Martín Redrado y Carlos Pérez destaca que implícito en el acuerdo con el FMI se encuentra la expectativa de un fuerte repunte en la actividad económica para fin de año (se prevé un crecimiento de 5% en el último trimestre), pero señala que «las dudas se generan acerca de cuáles van a ser los motores capaces de producir esa reacción en el nivel de actividad».
Fundación Capital considera además, que para ser exitoso, el megacanje deberá superar los $ 20.000 millones, y explicó que en el período 2001-2005, los bonos que entrarían en el canje suman $ 26.000 millones. Si se incluyen los vencimientos que se producirán en 2006, llegarían a $ 30.000 millones.
«A ello habría que sumarle que de concretarse la opción de incluir bonos con capitalización de intereses en el menú de nuevos bonos redundaría en una mejora de las cuentas públicas, vía una reducción del pago de intereses en el mediano plazo», conjeturó la entidad.
Alivio
«Una operación de esa magnitud significaría un alivio considerable. Las necesidades de fondos por año en el lustro, se reducirían 25%, pasando de $ 20.000 millones a $ 15.000 millones», advierte el informe.
El megacanje, que podría verse como un blindaje II, consolida y alarga los beneficios del blindaje I, señaló la entidad.
Asimismo, estimó que del éxito o fracaso de la operación de renegociación «voluntaria» de deuda depende en gran medida la posibilidad de reducir el elevado nivel del riesgo-país, que actualmente oscila en los 1.000 puntos básicos. La entidad destacó que cuando el gobierno informe en detalle la operación de canje, previsto para principios de junio, ya se conocerá el resultado de la recaudación de mayo.
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