Recesión aún es menor a la de la hiperinflación
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«Llevamos cincuenta años en el mismo esquema de pensar que las devaluaciones logran acomodar los precios, pero todos los planes de ajuste que se implementaron en el país durante las crisis se terminaron quebrando por no poder absorber la estructura de precios relativos que generaban», recuerda el economista e historiador Guillermo Vitelli.
Entre 1999 y fines de este año, el nivel del Producto Bruto Interno acumulará un retroceso de aproximadamente 6,6% que le significará a los argentinos una pérdida de ingresos por $ 19.000 millones. Revisando la historia para hallar comparaciones, la actual recesión sólo es superada en magnitud de caída acumulada en el PBI por la crisis de 1916-1917, la de 1930-1932, y las tres recesiones que se produjeron durante la década del '80.
La recesión más grave que vivió hasta el momento el país fue durante la crisis del '30.
Según surge de una serie de PBI real elaborada entre Fundación Mediterránea y el Ministerio de Economía, entre 1930 y 1932 el PBI acumuló una caída de 14,4%. A pesar del delicado contexto político que por entonces vivía la Argentina (en setiembre de 1930 se produjo un golpe de Estado donde Félix Uriburu derroca a Hipólito Yrigoyen), esta recesión se debió principalmente a la crisis bursátil originada en los EE.UU. y Alemania que provocaron caídas de hasta 60% en el valor de las commodities exportadas por la Argentina.
En aquel momento el crecimiento del país estaba determinado por la evolución de las exportaciones que se enviaban sobre todo a Europa y EE.UU. Y por aquellos años, las exportaciones explicaban 40% del valor del PBI. En ese período, la economía de los EE.UU cayó casi 30% y un porcentaje algo menor las economías europeas. Eso, junto a políticas restrictivas que aplicaron ambas regiones, explica la drástica caída en los niveles de actividad internos. El ciclo recesivo duró tres años y hacia 1933 el país volvió a crecer 4,7% y 7,9% en 1934.
La segunda crisis fuerte que atravesó el país fue entre 1916 y 1917 (también originada por factores exógenos a la Argentina) cuando el impacto de la Primera Guerra Mundial redujo en 40% las exportaciones locales. La crisis arrojó además un fuerte golpe sobre la inversión bruta fija. Por esos años la inversión se encontraba en plena expansión debido a los desarrollos tecnológicos que implicaba la incorporación del agro en la región pampeana con el objetivo de insertarla dentro de la economía mundial. El ciclo recesivo duró sólo dos años pero acumuló una caída en el PBI de 11%. En 1918 la economía tuvo un fenomenal despegue de 18,3%.
La tercera recesión más aguda que se recuerde en el país ocurrió entre 1988 y 1990 cuando se quiebra el plan de ajuste (plan austral) implementado en 1985 durante la presidencia de Raúl Alfonsín, y derivó en las dos hiperinflaciones más graves que tuvo el país. Duró tres años, y provocó un deterioro de 10,4% en los niveles de producto. La inflación se disparó al ritmo del deterioro en los tipos de cambio y los salarios reales cayeron 22%. Esta crisis fue consecuencia de los planes de ajuste lanzados a los largo de la década de los '80. Aunque el repunte poscrisis fue espectacular: en 1991 la economía creció 10,5%, ya con la estabilidad asegurada por el plan de convertibilidad. Si bien en estos años también se registraron hiperinflaciones en otros países de Latinoamérica, a diferencia de las dos crisis mencionadas antes, las causas principales de esta recesión hay que buscarlas dentro del país.
Devaluaciones
El cuarto período recesivo más importante fue entre 1981 y 1982, durante los últimos años de la dictadura militar: duró dos años pero el PBI acumuló un retroceso de 8,4%. Según explica Guillermo Vitelli, en esta crisis se desencadenó una secuencia devaluatoria que intentaba corregir la estructura de precios generada con el plan de 1976 (el rodrigazo). Lo cierto es que si bien se generaron superávits comerciales positivos, la dinámica de precios internos a los pocos años volvió a licuar el impacto inicial de la devaluación y la amenaza de la recesión reapareció. Hacia 1983 el país creció 4% pero la debilidad de las políticas implementadas no pudieron sostener tal crecimiento que fue de apenas 2% en 1984 y en 1985 el PBI cae 6,8% anual, siendo la quinta caída más fuerte del siglo pasado.
Por la magnitud que lleva acumulada, la sexta recesión más profunda es la actual. Estimando una caída de 2,7% en el PBI de este año, hacia fines de 2001 el nivel de actividad acumulará un retroceso de 6,6% (podría ser mayor todavía). Entre las causas de la crisis se conjugan la acumulación de déficit fiscales crecientes durante toda la década de los '90 que elevaron la deuda a niveles que los inversores consideran ya insostenibles y por tanto castigan con altas tasas de interés. En definitiva en toda la década el gobierno reemplazó la emisión monetaria por la emisión de deuda. La crisis se agrava luego de una serie de políticas económicas fallidas implementadas por el actual gobierno que atentaron contra el consumo y la inversión.
Aunque apenas duró un año, la recesión de 1959 significó un retroceso de 6,5% en el PBI ubicándola como la séptima recesión más grave, siempre analizando en cuánto a la caída acumulada por este indicador. La caída se debió a un plan de ajuste implementado en diciembre de 1958 por el gobierno de Arturo Frondizi que también buscaba recomponer los precios relativos y aumentar la inversión en infraestructura. Para ello se aplicó una devaluación de la moneda y se elevaron las tarifas de servicios públicos. Ambos factores derivaron en una inflación que ese año superó 100%. Hacia 1960 la economía respondió con un espectacular aumento en el producto de 7,9%. Aunque el efecto expansivo sólo duró dos años y el plan se quiebra en 1962 y 1963 con una nueva recesión (se analizará más adelante). El octavo período de mayor caída en el PBI también duró un año: fue en 1952 (gobierno de Domingo Perón), nuevamente en respuesta a un plan de ajuste y agravado por la fuerte sequía que impactó en la actividad agropecuaria. El PBI cayó 5%. Hacia 1953 la economía volvió a crecer 5,3%.
Otro período de recesión, el noveno en profundidad, fue durante el gobierno de Arturo Illia, entre 1962 y 1963, años en que se produce el quiebre del plan de Frondizi: después de crecer 15% entre 1960 y 1961, el plan de ajuste instrumentado a fines de 1958 se agota y deriva nuevamente en una recesión pero que implicó una caída de sólo 4% en el nivel de PBI. Los mercados reaccionaron estos años con una fuerte devaluación y se aumentaron las tasas de interés para evitar que los capitales se vayan lo que agudizó la recesión. Hacia 1964 la economía crece 10,3%, en 1965 9,2% pero en 1966 y 1967, si bien no se alcanzó a entrar en recesión, la desaceleración en la actividad fue fenomenal: el PBI apenas creció 0,6% en 1966 como después al plan de ajuste aplicado en mayo de este año por Krieger Vassena que incluía una devaluación compensada a través de una estructura de un tipo de cambios, financiero y otro comercial.
Otros años recesivos se dieron en 1978 (cuando se aplicó la conocida tablita cambiaria), 1945 (fin de la Segunda Guerra Mundial), 1995 (efecto tequila) y 1949 (devaluación de 70%) con caídas de 3,4%, 3,2%, 2,7% y 1,3% respectivamente en el nivel de PBI. Asimismo, en el período 1975 y 1976 la economía cayó 0,8% en parte afectada por la suspensión en el Mercado Común Europeo de la compra de carnes argentinas pero fundamentalmente por el plan de Celestino Rodrigo (el rodrigazo) que impulsaba una reducción de salarios reales para modificar los precios relativos.



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