Un repunte, gastado -evidentemente- desde el flanco de una oferta más calma, no de algún tironeo de demanda que haya considerado que los precios eran «pichinchas». Y esto quedó reflejado en un volumen mucho más adelgazado, donde las acciones tomaron unos $ 26 millones de la torta efectiva del día, con casi $ 9 millones para certificados. No hubo nuevas perforaciones de piso, el mínimo de la fecha estuvo ya encima del cierre anterior, como colocando un tapón al drenaje y con negativa de seguir dando cantidades, debajo de los límites anteriores. Una clásica resistencia, convertida en «crisis de oferta» y que salva las situaciones: aunque no resulte el ideal. Pero no había mucho más que pedir del mercado, que detuviera la sangría, que había demolido esos pisos simbólicos.
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Dos papeles llevaron la bandera del repunte: uno, que ya venía siendo de los más resistentes -Tenaris- y, el otro, una plaza clave del ponderado, como Galicia: subiendo ayer 4 por ciento holgado, con más de 6 millones de papeles. Acompañó Petrobrás, con 2 por ciento, algo menos Acíndar y tuvieron muy buen desempeño los nombres de Molinos -con más de 5 por ciento- y el Bansud, arriba de 4 por ciento. Una sola mancha negativa, en ancas de TGS -con 1 por ciento de rebaje- y el Merval que reportó 3,4 por ciento de aumento (aunque nada de lo que lo hirió haya variado en absoluto). Fuerza de la oferta, para el índice retorne a los «700»: falta que los «toros» se sumen.
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