Beneficios de haber estado en el lado correcto durante la guerra: a Repsol YPF -sin dudas en parte en función de la participación española en el conflicto- le fue adjudicado uno de los primeros contratos de exportación de petróleo en Irak. También se incluyó entre los beneficiarios iniciales a otra empresa española, CEPSA (Compañía Española de Petróleos SA). Curiosamente, el contrato principal entre las europeas fue adjudicado a una empresa de un país poco menos que «enemigo» de los Estados Unidos en ese período, Francia: así, Total exportará 2 millones de barriles, contra 1 millón de CEPSA y cantidades menores de Repsol YPF, la italiana ENI y la turca Tupras. A la estadounidense Texaco le asignaron la tajada mayor: 4 millones de barriles. El crudo a exportar procede de reservas bloqueadas desde la guerra en el terminal turco de Ceyhan y en el iraquí Mina al Baker, en el Golfo, y fueron adjudicadas por el departamento comercial del ministerio iraquí del Petróleo, la SOMO (State oil marketing company). De todos modos, en lo que podría ser una mala noticia para Total, un vocero de la coalición británico-estadounidense dijo en Bagdad que las «recomendaciones» de la SOMO aún deben ser examinadas por el responsable iraquí encargado de la gestión del ministerio del Petróleo, Thamer Ghadhban, y su consejero estadounidense, Philip Carroll.
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