25 de octubre 2006 - 00:00

"Retención es peor que proteger"

«Hay estimaciones que muestran que los derechos de exportación generan más pérdidas a la economía de la Argentina que el proteccionismo agrícola mundial», indicó ayer Julio Nogués, durante el acto por su ingreso como nuevo miembro de la selecta Academia Nacional de Ciencias Económicas.

El economista, ex funcionario del Banco Mundial, el Ministerio de Economía y el Banco Central, sostuvo también que «las medidas de restricción a las exportaciones de carne deberían ser desmanteladas», ya que sacaron de la pobreza a 35.000 personas, pero poniendo en riesgo la situación de 600.000.

A continuación se transcribe parte de su presentación:   

  • Una liberalización agrícola mundial produciría una disminución de la pobreza en la Argentina de 300.000 personas y una creación de 150.000 puestos de trabajo. Eso sólo considerando los aglomerados urbanos relevados por el INDEC; el número en todo el país sería del doble.

  • Según el INDEC, la población rural en la Argentina es de 10% del total. Pero usando la metodología de la OCDE se observa que las personas cuyo ingreso está ligado a la actividad agrícola sería de 27%. Al considerarla menor de lo que es realmente, la política económica genera mayores discriminaciones contra el sector.

  • Las restricciones a las exportaciones de carne produjeron caídas en los precios al consumidor de entre 5% y 10%, mientras para el productor las bajas fueron de 20%. Las personas beneficiadas con una salida de la pobreza serían 35.000, estimadas a partir de la encuesta de hogares. Pero las personas perjudicadas en la cadena de la carne llegan a por lo menos 600.000: 470.000 en empresas agropecuarias con ganado bovino, 100.000 en la industria frigorífica y 30.000 en actividades relacionadas. Dado que el precio a nivel de productor cayó mucho más que a nivel de consumidor, el impacto sobre las personas perjudicadas puede ser muy importante. Esto es así porque la cadena de la carne emplea obreros con bajos niveles de calificación y, por lo tanto, con salarios cercanos a la línea de pobreza.

  • La apertura comercial unilateral y multilateral acelera el desarrollo. Los países que liberalizaron sus economías mejoraron sus tasas de crecimiento en 1,5 punto, ya que la apertura genera mayor competencia e innovación, mejor asignación de recursos y nuevas oportunidades de inversión.

  • En cambio, no hay evidencia clara de que los acuerdos regionales de libre comercio, con la excepción de la Unión Europea, la única experiencia de integración profunda, generen más crecimiento. En el caso de la Argentina, lo más importante fue la apertura unilateral.

  • Surge de esto que el fracaso de Doha representa el fin de un mecanismo muy exitoso, que está siendo sustituido por otro cuyos resultados de largo plazo no serán tan poderosos.
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