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2 de diciembre 2004 - 00:00

Reunión de Kirchner con Redrado irritó (aun más) a Lavagna

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Roberto Lavagna

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Que Redrado haya dicho, ante los senadores que acordaron su nombramiento, que la reforma de la Carta Orgánica de la autoridad monetaria no era ni oportuna ni conveniente, habría sido un dato menor si no fuera porque pronunció esa declaración después de entrevistarse con Néstor Kirchner. En efecto, ayer por la mañana el presidente del Central visitó al Presidente, lo que le dio más densidad al otro párrafo de sus manifestaciones: «No hay ningún proyecto de reforma de la Carta en el Poder Ejecutivo».



El entredicho entre Lavagna y Redrado supone cuestiones de distinta dimensión. Sirve, por ejemplo, para que el ministro instale, acaso involuntariamente, una noticia sobre la que debería dar alguna explicación: la decisión de seguir realizando pagos netos al Fondo, alimentando con esa conducta un rasgo del gobierno de Kirchner que Rodolfo Terragno supo exponer con la mayor claridad. Esto es, que la estrategia de Lavagna ya convirtió al actual presidente en el que más dinero le entregó al Fondo Monetario Internacional a cambio de nada.

Es verdad que la profundización de esta tendencia, que la retórica de Kirchner no alcanza a disimular, está fuera de discusión. En cambio, se debate de dónde saldrán los fondos para hacer frente a esos pagos. Al parecer fue este criterio el que terminó de definirse ayer en el despacho presidencial, en favor de Redrado. En otras palabras, Lavagna debería comenzar a pensar en echar mano a recursos que pretende más sagrados que las reservas monetarias. Son los que alimenta con superávit fiscal y que integran fondos fiduciarios o, simplemente, están depositados en una cuenta del Banco Nación radicada en el Central. Salvo que, como suponen algunos insidiosos, el ministro tenga pensado usar esos recursos para mejorar la oferta «incambiable» a los acreedores.

Según trascendió anoche en la Casa Rosada, mientras Redrado emprendía viaje hacia Nueva York, «el Presidente buscará un sistema por el cual la relación con el Fondo adopte un régimen de largo plazo, es decir, para que cada negociación no termine afectando el balance del Banco Central, con la incertidumbre que eso genera». Habría sido esta definición la victoria, al menos ocasional, del titular de la autoridad monetaria. Aunque no esté todo dicho. Lavagna cuenta con tres directores en el Banco, cuya vicepresidencia ejerce Miguel Pesce, quien fue antes su representante frente al organismo. Redrado deberá asegurarse la lealtad de los delegados de Kirchner (Eduardo Cafaro, Waldo Farías, Arnaldo Bocco), quienes en la discusión por las transferencias al Tesoro se comportaron con neutralidad.

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